Chagall: humorista en sus grabados
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 | La ironía y el agudo conocimiento de la naturaleza humana se reflejan en los grabados del pintor Marc Chagall |
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Juego de cartas. Nozdrev y Chichikov. De la serie, Las almas muertas. (LA PRENSA/ AP) |
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Almudena Calatrava EFE
Nacido en el seno de una familia judía, Marc Chagall se inició en el grabado cuando ya había alcanzado los 35 años de edad.
Sus obras, entre aguafuertes, aguatintas y puntas secas integran las series Las ánimas muertas (1923-1927), Los siete pecados capitales (1925) y La Biblia (1931-1939).
“Si aparte del color no me hubiese ocupado también de los grabados y de la litografía, creo que algo me habría faltado”, escribió el artista al explicar en una ocasión su tardía vocación por la gráfica.
Y agregó: “Cuando trabajo sobre la piedra litográfica o la plancha de cobre, tengo la impresión de tocar un talismán. Me parece que en ellos puedo hacerle un lugar a todas mis tristezas, a todas mis alegrías, aquello que con los años ha atravesado toda mi existencia: nacimientos, muertes, matrimonios, flores, animales, pájaros, sufridos trabajadores, padres, enamorados en la noche, profetas de la Biblia (...)”.
GRABADOS INSPIRADOS EN NOVELA DE GOGOL
La serie Las ánimas muertas está compuesta por 96 ilustraciones de 50 x 60 centímetros, inspiradas en la novela homónima del gran escritor ruso Nicolás Gogol. Fueron realizadas por Chagall por encargo del editor y galerista Ambroise Vollard, mentor de los cubistas y amigo del pintor español Pablo Picasso.
Las ánimas muertas, considerada la primera novela rusa moderna, narra el ascenso y caída del estafador Chichikov y demuestra la maestría del autor para retratar personajes, además de un excepcional manejo del estilo humorístico.
Chichikov es un adulador que con su desenvoltura se gana la simpatía de la gente para salir adelante en sus proyectos poco honrados. La novela retrata la época del último Zar y refleja la opresión campesina.
Como señala la experta en arte italiano, Tulliola Sparagni, estos grabados inspirados en la obra maestra de Gogol “oponen una amplia gama de sombreado que delinea una materialidad y plasticidad del todo nuevas”. Las ilustraciones “se atienen con gran detalle al dictado literario, logrando que la imagen responda de manera precisa a cuanto evocan las palabras”.
LOS SIETE PECADOS CAPITALES
Por otra parte, en varios personajes están “representados hipertróficamente todos los aspectos negativos del alma humana, aún cuando la mirada del autor y de su ilustrador no niega a ninguno de ellos un toque de poesía”, señala.
En tanto, la serie Los siete pecados capitales está integrada por ocho obras de 42 x 56 centímetros, cargadas de humor y sarcasmo, realizadas sobre textos alusivos de los escritores franceses Jean Giraudoux, Paul Morand, Pierre Mac Orlan, Axel Salmon, Max Jacob, Jacques de la Cretelle y Joseph Kessel.
En esta serie, Chagall ilustró en tono festivo la soberbia, la avaricia, la gula, la envidia, la ira, la pereza y la lujuria.
Finalmente, la muestra incluye la famosa serie sobre La Biblia, también encargada por Ambroise Vollard, en 1930.
En 105 aguafuertes, el autor interpreta diferentes pasajes del Antiguo Testamento. La serie incluye también la portada de la edición.
“Yo no veía la Biblia, la soñaba. Para el pueblo judío esta historia es la historia de los antepasados y la realidad viva que conduce siempre a la historia interior del individuo, lo quiera o no”, escribió Chagall.
Y para hallar la raíz de esa vivencia necesitó un contacto real con la tierra de sus ancestros y viajó a Palestina en 1931.
Otras etapas de la larga realización de estos grabados fue un viaje a la Toscana en 1937 y otro realizado a Holanda en 1939, “que se transformó en una suerte de peregrinaje hacia las huellas de Rembrandt, cuyo arte generaba desde hacía tiempo gran fascinación en Chagall”, señala la experta Tulliola Sparagni.
Chagall trabajará en la serie hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial, en 1939. El trabajo fue publicado en 1957 por el editor Stratis Eleftheriadis (Tériade), continuador de la obra de Vollard, quien había fallecido en 1940.
ARTISTA DE DOS MUNDOS
Chagall estudió pintura y dibujo en San Petersburgo y vivió en París entre 1910 y 1914. En esos años mantuvo estrecho contacto con la vanguardia parisina y entabló amistad con los poetas franceses Blaise Cendrars, Guillaume Apollinaire y otros protagonistas de la profunda revolución artística del momento.
Entre 1915 y 1917 vivió en San Petersburgo. Después de la revolución rusa fue director de la Academia de Arte de Vitebsk y del Teatro Judío Estatal de Moscú. También pintó varios murales y llevó a cabo los decorados de numerosas producciones teatrales. En 1923, en desacuerdo con el rumbo que había tomado el proceso político ruso, regresó a Francia, donde pasó el resto de su vida exceptuando un periodo, de 1941 a 1948, en el que vivió en Estados Unidos.
La forma y el uso singular del color en Chagall derivan en parte del expresionismo ruso, aunque recibieron una influencia decisiva del cubismo francés.
ESCENAS DE LA COMUNIDAD JUDÍA
Sus obras evocan escenas de la vida de la comunidad judía en las pequeñas aldeas rusas, como en, Yo y la aldea (1911, Museo de Arte Moderno de Nueva York) o La casa gris (1917, Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid), y vivencias, como la serie Mi vida (1922).
Su obra es una combinación de evocaciones, fantasía y folclor. Los temas bíblicos del Antiguo Testamento son el motivo central de las series de aguafuertes ejecutados entre 1925 y 1939 y de las doce vidrieras para la sinagoga del Hospital Universitario Hadassah, cerca de Jerusalén (1962).
UN ARTISTAS SOLITARIO
En 1973 se inauguró el Museo Marc Chagall de Niza, en la Riviera francesa, para dar cabida a cientos de sus obras bíblicas.
Pinturas de Chagall decoran uno de los techos de la Ópera de París y dos grandes murales adornan el vestíbulo del Metropolitan Opera House de Nueva York.
Poeta, soñador, personaje exótico, Mar Chagall fue durante su larga vida un individualista y un artista solitario.
Su obra, que expresa un gran apego a su tierra, es quizás uno de las más insistentes llamamientos a la tolerancia y al respeto por lo diferente.
Murió en 1985, a los 97 años, en Saint Paul de Vence, en el sur de Francia. 
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