Mario Vargas Llosa: Darío es el gran maestro
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 | El novelista peruano Mario Vargas Llosa consideró que el escritor nicaragüense Rubén Darío fue realmente un poeta que abrió las puertas de la cultura en lengua española a la universalidad. También dijo a los jóvenes que lean buenos libros: “que agudizan nuestra sensibilidad y desarrollan en nosotros un gran sentido crítico”. |
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Marta Leonor González
A la hora exacta Mario Vargas Llosa aparece puntual y elegantísimo en uno de los salones del Hotel Intercontinental Metrocentro, rodeado del poeta Ariel Montoya y acompañado de su esposa Patricia. A primera vista parece un hombre cascarrabias pero es todo lo contrario. Contesta mis preguntas con mucha cortesía y sonríe.
Mario Vargas Llosa visitó por cuarta vez Nicaragua, esta ocasión invitado por el gobierno del presidente Enrique Bolaños para recibir la Orden Rubén Darío en el grado de Gran Cruz. En su estadía, el novelista peruano se encontró con políticos, empresarios e intelectuales en una apretada agenda en la que el plato fuerte fue la política. El autor de Conversación en la Catedral habló en exclusiva de literatura, un tema interminable y apasionante del que casi nadie habló en su visita.
¿Cómo se siente al recibir la orden Rubén Darío?
Estoy muy honrado con el reconocimiento y con la invitación que me hiciera el presidente Enrique Bolaños y con mucho entusiasmo lo recibo, debido a que para mí Rubén Darío es uno de los grandes escritores de la lengua española, es universal. Y es el poeta que admiro muchísimo desde que lo descubrí. Esta condecoración es un estímulo para actuar y escribir con la mayor responsabilidad de que soy capaz.
¿Cuándo se encuentra con la obra de Rubén Darío?
En mis años de estudiante san marquino en el Perú en los años cincuenta cuando descubrí la obra de Rubén Darío. Ya en mis años de universidad, yo preparé mi tesis para graduarme en la licenciatura de Letras y ésta la dediqué estudiando, releyendo y a notando los cuentos de Rubén Darío, esa también fue para mí una gran satisfacción, un gran conocimiento y aprendizaje de su obra. Que esta condecoración lleve el nombre de Rubén Darío es una satisfacción complementaria, ya que me regresa a mi juventud cuando descubrí como lector a Darío gracias a Luis Alberto Sánchez (político e historiador peruano ya fallecido) y que sabía contagiar la admiración que la obra de Rubén Darío despertaba en él, fue un gran descubrimiento no sólo su poesía sino la prosa.
Desde entonces he venido leyendo y releyendo a Darío que es uno de los poetas de mi cabecera y en cada una de mis lecturas sigo confirmando lo que en esos años descubrí, no sólo es uno de los grandes poetas de la lengua española sino quien la abrió a la modernidad y a la universalidad.
Como admirador de su obra ¿usted polemizó en algún momento?
Tuve polémicas defendiendo a Darío en una época que fue muy atacado. Yo defiendo toda su obra. Sus crónicas, mi defensa ha sido en toda su obra; el Darío de las princesas, de los cisnes, el Darío dieciochesco porque yo creo que Darío fue realmente un poeta que abrió las puertas de la cultura en lengua española a la universalidad. Su obra es de las mejores cosas que ha pasado a la literatura latinoamericana, para mí Rubén Darío es el gran maestro que se asienta en la modernidad.
EL BOOM LITERARIO VS. NUEVOS NOVELISTAS
Usted es considerado parte del boom literario latinoamericano. Pasado tanto tiempo ¿por qué no ha surgido otro “boom”?
Lo que se llamó el boom fue el descubrimiento por un público muy amplio dentro y fuera de América Latina de escritores latinoamericanos, creo que ese fenómeno fue tanto sociológico, editorial y literario. Hasta entonces la literatura latinoamericana circulaba en circuitos reducidos y en los años sesenta, por distintas razones, de pronto se produjo un reconocimiento muy amplio, en su conjunto, de una serie de escritores latinoamericanos, eso constituyó una gran novedad. Desde luego, hoy la literatura latinoamericana forma parte de la experiencia mundial y se recibe a los nuevos escritores con familiaridad.
En este panorama ¿cómo queda la aparición de nuevos talentos?
Tal vez esto de publicar y la aparición de muchas editoriales, que antes no existían, nos nubla un poco la visión y obliga a algunas personas a creer que hay algunas distancias siderales entre los escritores del llamado boom y los nuevos escritores, probablemente esas distancias no son tan grandes y, si acaso, ni siquiera existen.
A los nuevos escritores los vemos con familiaridad, estamos acostumbrados a verlos publicar, hay un movimiento editorial muy grande.
No soy tan pesimista en torno a las nuevas generaciones, creo que la literatura latinoamericana goza de muy buena salud, hay una aparición, una renovación de nuevas figuras de un extremo a otro del continente y la prueba de eso es la multiplicación de ferias de libros, editoriales en todo el continente, así se dan los fenómenos literarios.
Esa es la gran diferencia con lo que ocurría hace 20 ó 30 años cuando a los escritores les ocurría vivir confinados en sus países y leyéndose entre ellos.
Por otro lado, los fenómenos literarios tiene una raíz bastante misteriosa, no sé por qué a veces en una época surgen algunos escritores que renuevan las prácticas literarias y luego pasan grandes periodos que aunque haya una intensa vida literaria no hay esas novedades y pasan esas grandes transformaciones en el discurso, el lenguaje, la temática literaria, eso se torna bastante misterioso y para mí tiene una ventaja que es un espacio muy libre de material humano y hasta ahora no ha podido ser domesticado controlado, y eso es bueno como un producto de la libertad humana.
MENSAJE A LOS JÓVENES
¿Qué representa para usted la literatura?
La literatura es una actividad fundamental y de ninguna manera una especialidad. Debe ocupar un lugar importante en las vidas de todas las personas, porque es una fuente de conocimientos y una fuente extraordinaria de placer. Ese es el mensaje que yo traigo a los jóvenes: convencernos de que los libros son importantes porque no hay una diversión que sea más sana, exultante y estimulante; un buen libro realmente creativo, agudiza nuestra sensibilidad, desarrolla en nosotros un gran sentido crítico y transforma nuestra existencia.
LA NOVELA HISTÓRICA
¿Como ve el resurgimiento de la novela histórica en América Latina?
Es muy interesante la pregunta que me hace sobre la novela histórica creo que hay un renacimiento de la novela histórica en América Latina y también en España se está dando ese fenómeno. Hay una historia muy rica para un novelista, la historia nuestra está llena de personajes fascinantes a veces de personajes horrendos, pero justamente ese tipo de personajes son muy atractivos para un escritor y nosotros vivimos fenómenos notables en los que un escritor se mete. En ese sentido, América Latina es un continente muy sui géneris al mismo tiempo en nuestra realidad podemos vivir en el siglo XXI y en la prehistoria, ya que hay una América Latina prehistórica y creo que todas las historias de la humanidad están representadas en la vida latinoamericana y eso desde luego crea un material riquísimo para un escritor que no me extraña que a muchos de los novelistas jóvenes les atraiga la historia para hacer literatura.
¿Qué le deja una buena novela?
Las novelas buenas no cierran las puertas a otras novelas sino que invitan a seguir escribiendo; si un escritor deslumbra a un público, ese público entusiasma a más lectores y más escritores para escribir más, no es como el mundo industrial que un producto afecta a otro.
SU NUEVA NOVELA
¿Cuál será su próxima novela?
Acabo de terminar una novela en la que he trabajado los últimos dos años que provisionalmente se llama Travesuras de la niña mala, no estoy seguro de que todavía sea su título, es una novela que se basa en una historia de amor y ocurre a lo largo de 40 años en ciudades donde yo he vivido y en las épocas en que yo he vivido, en Lima en los años cincuenta, en París en los años sesenta, en Londres en los setenta y termina en España, es una historia imaginaria. 
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