Zona de strikes
Sosa está en el aire
Edgard Rodríguez C. deportes@laprensa.com.ni
De pronto Sammy Sosa, el artillero que electrizó multitudes y que ayudó a restituir la credibilidad del beisbol, ha sido olvidado y se encuentra sin empleo. Y a menos que ocurra una sorpresa, su futuro parece reducido al rol de jugador suplente.
Hasta hace poco, todos querían un pedazo de Sammy Sosa. Bill Clinton lo invitó a la Casa Blanca, George W. Bush admitió que su peor negocio fue enviarlo a los Medias Blancas en 1989 y Michael Jordan lo buscó para un autógrafo y una fotografía.
Pero ahora estamos en enero y aún no timbra el teléfono con una oferta.
“Soy Sammy Sosa. Todos saben lo que he hecho”, dijo el artillero a medios dominicanos hace unos días. Y es cierto. Todos sabemos quién es, y lo que ha hecho. Pero los dueños de equipos tienen dudas sobre lo que podría hacer aún.
Es una ley de la vida. A nadie se le firma por lo que hizo, sino por lo que se cree puede hacer. Desde luego, los antecedentes ayudan. Pero lo esencial es lo que podás producir en el futuro.
Recuerdo que estábamos en Vero Beach la tarde de marzo de 1991, cuando los Orioles agredieron a Fernando Valenzuela. Por la noche estaba despedido. ¿Cómo puede pasar eso?, me pregunté. Éste tipo ha hecho mucho por esta organización. Pero se fue.
Valenzuela había sido un fenómeno. Levantó las entradas al Dodgers Stadium, devastó a sus oponentes con la screwball y llevó al equipo a la Serie Mundial. Pero cuando no pudo sacar outs con frecuencia, fue botado. Así es el negocio.
Sosa debe entenderlo. Sus promedios han ido en picada. En los últimos tres años, ha caído de .279 a .253 y luego a .221. Sus jonrones han bajado de 40, a 35 y luego a 14, mientras su defensa y su brazo se han deteriorado.
Es una pena, el recuerdo está ahí. Todos sabemos quién es Sosa, pero su bate ha dejado de producir.

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