MIéRCOLES 4 DE ENERO DEL 2006 / EDICION No. 24042 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE






El primer paso del baile

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Eduardo Chamorro Coronel

La elección de la Junta directiva de la Asamblea Nacional es preludio del tiempo político por venir. Allí se fijarán características de la dinamia de este año electoral. Como dicen ahora, existen tres grandes escenarios posibles, el primero sería en donde la relación Ortega-Alemán se manifieste en todo su esplendor, cosa poco probable ya que Ortega busca legitimidad pre-electoral, la cual, el símbolo de la corrupción no le puede dar. Y por otro lado, Alemán, quien desesperadamente busca la amnistía, sabe que Ortega no tiene libertad política para dársela, ya que sería Herty quien se beneficiaría con esta arriesgada jugada. Pero mayor razón aún, porque ambos coinciden en distanciarse mutuamente, esperando diferenciarse, uno como antisandinista, el otro como antiimperialista, creyendo poder confundir a los electores con sus respectivas ya gastadas retóricas electorales.

El segundo escenario sería el Ejecutivo co-construyendo una directiva alrededor de los 38 votos sandinistas, escenario que tiene un pegón con la presidencia de Núñez, condición inaceptable para el sector “democrático”, ya que implicaría un triunfo de avanzada para el orteguismo, además de las no pocas ventajas originadas por la presidencia de la AN. Pero Ortega es suficientemente astuto para comprender que su contradictoria convivencia con el Ejecutivo pre-legitimiza un posible triunfo electoral y cedería la Presidencia de la AN, al igual que hizo con los “delitos electorales”, por alcanzar lo que todavía no logra por voluntad de la mayoría de los nicaragüenses.

La dificultad en este escenario radica, no tanto en los escasos votos del APRE y CC, ya que ambos tienen mucho que perder, de no seguir las directrices del Ejecutivo, sino en la bancada sin compromisos, ALN-PC, cuyo peligro de contaminación aunque bajo, existe, a pesar del recubrimiento de “teflón” de Montealegre. Aunque este escenario caería al paraguas del Ejecutivo, mitigando la sensibilidad candidatural.

El tercer escenario consiste en hacer lo imposible: construir alrededor del árbol carcomido por la corrupción, pero tanto en los trópicos, como en nuestra selva política, un buen autoinjerto es posible, siempre y cuando la carcoma acepte y quede para la historia. Recordemos que 40+7 pueden alterar el curso político actual, aunque cambiar a Ali-Babá por Aladino no es poca cosa, pero nuestra tierra, bajo el inclemente sol imperial, está llena de sorpresas.

Muchos coinciden en establecer los parámetros fáciles por no decir obvios para la directiva de la Asamblea; funcional, representativa, pluralista, etc. Pero el nudo consiste en que su Presidente no sea orteguista, o aspirante a vicesandinista, ni alguien asociado con Alemán, ya que el primer caso simboliza la rendición a Daniel y el otro termina inexorablemente en la amnistía prematura. Así que mejor encontrar el balance en una presidencia que con su directiva, garantice un año sin perturbaciones a la gobernabilidad y producción nacional, ya que suficientes sobresaltos tendremos con la sola actividad electoral.

Pero como no existe parto sin dolor, todos los contendientes, algo tendrán que sufrir o pagar, hoy, para llegar adonde quieren, unos a la libertad otros a la Presidencia, cuando don Enrique ya no sea presidente.

El autor es analista político nicaragüense
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