Es común ver en los titulares de las revistas extranjeras de farándula los chismes de que cantantes o actores se hacen una cirugía de nariz o una liposucción.
Muchos de los artistas internacionales agradecen, en gran parte, el éxito que han podido lograr por sus atributos físicos, que complementan su talento artístico.
Ejemplos sobran: Britney Spears con su supuesta operación de busto, Thalía con el rumor de su extracción de costillas o Shakira con su constante cambio de look (primero cabello negro, luego rojo, ahora rubio). La preocupación de los artistas internacionales por su apariencia es evidente, y eso depende de una sola cosa: el éxito que puedan tener.
En cuanto a los artistas nicaragüenses, el caso es otro. La mayoría piensa que el aspecto físico o la imagen que puedan proyectar es un factor secundario a la hora de medir el éxito.
Ramón Mejía, por ejemplo, cree que esa forma de pensar de los artistas internacionales no debe ser imitada por los nicaragüenses.
“Yo creo que los artistas nacionales debemos preocuparnos por hacer un buen trabajo, y hacer buenas canciones y estar al tanto de lo que se está haciendo y mantenernos informados de la música que está saliendo, en lugar de estar preocupados por estar reproduciendo un estilo de vida norteamericano”, dice el intérprete de Entre Remolinos.
La cantante con diez años de experiencia, Elsa Basil, concuerda con Mejía en que para los artistas nacionales la imagen no es fundamental para el éxito.
“Generalmente nosotros aquí somos artistas independientes, no tenemos un sello disquero como las grandes empresas de disco que exigen ciertos perfiles, por eso aquí cada quien en su nota”, afirma.
En ese sentido la cantante dice que no se rige a ninguna dieta o cuidado especial de su apariencia, y si en algún momento se preocupa por su aspecto físico es por el hecho de ser mujer y no como artista.
Por su parte Lya Barrioz, quien tiene 15 años de carrera musical, mantiene la hipótesis que en Nicaragua un artista se hace por su talento y no por su belleza. Esto lo justifica porque en el país no existe una industria musical que promueva esos comportamientos entre los protagonistas de la farándula nacional.
“Creo que en ese sentido somos muy privilegiados porque todavía no hemos alcanzado los niveles de superficialidad que hay en otros países, aquí realmente es el talento el que impera, porque si no, no te dejan crecer en el mismo círculo de los músicos, que son muy demandantes y muy críticos”, explica.
EL OTRO LADO DE LA MONEDA
Al igual que los artistas que están en contra de la idea que la belleza es parte del éxito de los artistas, algunos intérpretes nicaragüenses consideran que sí influye a la hora de ganar popularidad y simpatía.
Rommel Ocampo, solista desde hace casi un año y ex integrante del grupo musical Macolla, piensa que la apariencia física juega un papel importante para los artistas nicaragüenses.
“De los artistas nacionales es mínimo el sector que pensamos así, en que la imagen tiene casi el mismo porcentaje de importancia que tener una buena voz. Hay otra parte que simplemente se limita a hacer lo que van a hacer y no andan pensando tanto en eso”, asegura el compositor.
“A veces la percepción de algunos artistas es que si vos cantás bien, te va a ir bien donde sea, y a veces no es así. Te puede ir bien pero si tenés todos esos ingredientes, por llamarlos así, el éxito va a ser más rápido porque a la gente le estás gustando físicamente, le gusta como cantás y como te vestís”, concluye.