El control sobre el tráfico ilícito de armas es visto con buenos ojos, según una reciente investigación realizada por el Centro de Estudios Internacionales (CEI).
El documento titulado Tráfico Ilícito de Armas de Fuego, Caso Nicaragua, realizado por Elvira Cuadra, menciona que “a diferencia del resto de Centroamérica, Nicaragua es uno de los países que tiene las estadísticas más bajas de delitos con armas de fuego, en toda la región”.
Según datos del CEI, las armas de guerra representan una problemática para la seguridad de las personas, sobre todo en áreas rurales. Y en la mayoría de los casos, la actividad está vinculada al tráfico de drogas o personas.
“La mayoría de las actividades de tráfico ilícito se desarrollan bajo un modus operandi que la Policía ha denominado tráfico de hormigas, el cual consiste en traficar pequeñas cantidades de armas. En muchos casos, principalmente en la frontera norte del país, los campesinos cruzan por puntos ciegos a territorio vecino, transportando una o dos armas y las intercambian por bienes de consumo básico”, señala.
LEGISLACIÓN
A inicios del 2005 entró en vigencia la Ley especial para el control y regulación de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados (Ley 510). Y a la fecha, se cree que entre el trecho de Nicaragua y Colombia existe tráfico de armas, que involucra a países como Panamá y Guatemala.
Sin embargo, la falta de información no permite afirmarlo completamente.
Entre los aportes del estudio del CEI, se propone automatizar el sistema de registro, contratar personal especializado, realizar seguimiento estadístico de los casos, mejorar la coordinación entre la Policía Nacional, la Fiscalía y las autoridades judiciales; y además unificar y profundizar los conocimientos a nivel regional.