La Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) firmaron recientemente, en Managua, un convenio para realizar un estudio sobre la potencialidad del municipio de El Tortuguero, en el Atlántico Sur, para el cultivo de palma africana, conocida como palma de aceite, en miras de enfocarla para la producción de biodiesel en la zona.
Según un comunicado de prensa del IICA, el representante del JICA, Akihiko Yamada, firmó el convenio con el Representante del IICA, Gerardo Escudero, con el cual la agencia japonesa se compromete a financiar los costos del estudio.
Mientras tanto el instituto prometió, en el marco del acuerdo, presentar resultados agro socio económicos del municipio, entre los que destaca el impacto económico y ambiental que tendría el cultivo.
El municipio de El Tortuguero, de aproximadamente 3,400 kilómetros cuadrados de extensión territorial, ha sido desde 1945 un territorio de explotación maderera, que pasó en los últimos quince años a convertirse en una zona de producción agrícola y ganadera para la supervivencia de casi 14 mil habitantes.
El representante del JICA, Akihiko Yamada, confió que los resultados del estudio facilitarán el trabajo de otros proyectos de palma africana y ayudarán a tomar las decisiones correctas a los potenciales inversionistas.
Por su lado, el representante del IICA, Gerardo Escudero, agradeció el apoyo del Japón para realizar este estudio focalizado en un solo municipio.
El funcionario adelantó que el instituto está en conversaciones con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) buscando el apoyo necesario para realizar un estudio nacional de producción de biodiesel.
Nicaragua, según dijo Escudero, cuenta con casi un millón de hectáreas de tierras, equivalentes a 1.4 millones de manzanas, aptas para cultivar palma africana.
Sin embargo, aclaró que el instituto se propone cultivar 200 mil hectáreas, es decir 280 mil manzanas, exclusivamente en los territorios del Atlántico que sufrieron la deforestación y que hoy se encuentran subutilizados como áreas de pastoreo.
Para Nicaragua la producción de biocombustibles es una decisión ineludible, a juicio de Escudero, debido a su total dependencia de los derivados del petróleo para la generación de energía eléctrica, las actividades industriales y el movimiento vehicular.
LAS PERSPECTIVAS
Según informes del Banco Central de Nicaragua (BCN), el año pasado Nicaragua retornó al mercado petrolero mundial 61 centavos de dólar por cada dólar generado por la exportación de sus mercancías, principalmente agrícolas y pecuarias.
El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) estima que con 100 mil hectáreas , o sea 140 mil manzanas, de palma africana se podrían producir 1.8 millones de barriles de biodiesel.
“Con lo cual Nicaragua mejoraría su competitividad de forma impactante”, destacó el informe preliminar presentado al JICA.
El Representante del IICA, Gerardo Escudero, también informó sobre los efectos positivos del programa de biodiesel en la generación de empleos rurales, y en el mejoramiento ambiental de “gigantescas” áreas deforestadas de la Costa Atlántica.