Manifiesto de la verdad por el arte
Daniel Andrés Zavala Porras

La música es el lenguaje artístico cuyo medio de expresión son los sonidos. Por esta razón, la música podría ser el arte con más amplitud en cuanto a la cantidad de expresiones del mismo, que abarca desde el canto de un pájaro hasta una obra de Wolfgang Amadeus Mozart.

Cuando hablamos de música entre los jóvenes, hacemos usualmente referencia a conjuntos musicales, o bandas como se les denomina comúnmente, que a falta de creatividad para escribir una canción con contenido y al no tener ideas claras de su papel como músicos en la vida cotidiana, y en el desarrollo cultural y humanista del país, se entregan a grandes empresas de la industria de la canción que los viste, les da fama, y a cambio les imponen sus mensajes.

Como resultado, solemos escuchar en la canción mensajes que no pasan del sexo, violencia, y otros temas que no vale la pena citar. Lo cierto es que estos mensajes son promovidos por estas empresas transnacionales, a quienes si no les complace una canción por su contenido social, simplemente la desechan.

Debido a esta falta de originalidad, a falta de contenido y mensajes que fomenten una conciencia social y valores a través de la música, los jóvenes y en general casi todos los seres humanos hemos dejado de ver a la música como un factor importante en nuestro desarrollo, en nuestra vida, y ahora nos sirve solamente como medio de entretenimiento. Pero: ¿Sirve acaso la música solamente para entretener a la población? ¿Es que la música no puede jugar un rol importante en la vida social y política de un país?

La canción puede ser un arma terrible también. Las empresas de la música saben eso por supuesto, y al ver surgir a artistas que proyectan los anhelos y el deseo de justicia social, deciden contraponerlos creando a sus propios artistas con la etiqueta de música de “protesta”, que pretende hacernos creer que existen propuestas diferentes. Por eso, la canción social, la del pueblo, no es de “protesta”, sino popular. Popular porque está al lado de la justicia, de la esperanza. ..

Digo entonces que el principal rol de la música en el mundo es el de enfocarse en la canción popular, para crear una conciencia transformadora en la humanidad.

Pienso que antes de tratar de avanzar económicamente se debe crear una sociedad nueva, con verdaderos valores. Esta sociedad debe ser autocrítica y crítica, además de guiarse por el camino de la justicia y la equidad. Pero la música debe resumir en una melodía y un canto, mensajes que puedan ofrecer valores éticos. En este momento, percibimos que la canción está siendo desperdiciada con mensajes negativos e inútiles.

Algunos artistas, defienden el movimiento de L'Art pour L'Art (arte por arte en francés) que consiste en hacer arte sin expresar ningún tema social o político importante. En otras palabras, estos artistas tratan solamente de cuidar la forma de su creación, manteniéndose al margen de la realidad mundial.

Si éste fuera un mundo perfecto, donde todos los hombres vivieran felices, compartiría esta decisión. Pero existen millones de personas oprimidas, humilladas y hambrientas, a causa de la falta de justicia y equidad. Ante estas condiciones, creo que ninguna persona debería mantenerse indiferente. Por ello mi propuesta y mi mensaje son de “La verdad por el arte” (que en francés seria La Vérité pour L'Art)

Ruego pues a todos los músicos, hombres y mujeres, en cualquier parte del mundo en donde pueda ser escuchada esta plegaria, a que reflexionemos sobre nuestro fundamental deber de contribuir al desarrollo de las naciones. No dejemos que las grandes empresas musicales nos guíen en sus más lucrativos y ambiciosos planes, convirtiéndonos en objetos para lograr su expansión global.

Esperando ahora porque todos los cantores, músicos y aprendices de músicos como yo nos plantemos con nuestro grito, aprovecho para concluir mi propuesta, con una cita de Horacio Guarany, que dice: “¿Qué ha de ser de la vida si el que canta, no levanta su voz en las tribunas, por el que sufre, por el que no hay ninguna razón que lo condene a andar sin manta?”

El autor es alumno del 4º año del Colegio Nicaragüense Francés Víctor Hugo

daz_porrascr17@yahoo.es

Más información en www.laprensa.com.ni >>
© LA PRENSA 2005 - Todos los Derechos Reservados