Afirma Martín Alonso que “redactar bien es el arte de construir la frase con exactitud y originalidad, incorporando al caudal de expresión un léxico y un estilo propios”.
Sea cual fuere el estilo de quien escriba, no hay que olvidar algunos elementos básicos de la redacción moderna: sencillez, claridad, precisión y coherencia. Un trabajo sobrio, ordenado y didáctico. Y exento de toda afectación. Ya Cervantes en El Quijote nos deja esta máxima: “¡Llaneza muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala!”
El énfasis, la ironía, la exageración o hipérbole son ajenos al estilo de la redacción técnica. Por eso Eugenio D'Ors nos recuerda: “Entre dos explicaciones, elige la más clara; entre dos formas, la elemental; entre dos palabras, la más breve”. Advirtamos cómo este escritor, en un alarde de densidad (mucho en poco), nos habla de claridad; nos recomienda la sencillez y no se olvida de la brevedad.
Aunque la redacción eficaz se logra con el ejercicio orientado, consideramos oportuno presentar algunas normas generales que, aunque sencillas, pueden resultar de alguna utilidad.
* El verbo y el sustantivo son, como afirma Veuillot, las dos palabras más importantes en nuestro idioma. Por eso, Vivaldi aconseja emplear con mucho cuidado las otras palabras de la oración. Veamos unos ejemplos:
—Por medio de la presente me permito enviarle el documento. Es mejor: Le envío el documento.
—Agradezco de antemano su fraterna atención. Es mejor: Agradezco su atención.
—El documento está debidamente firmado. Es mejor: El documento está firmado.
—Deseo aprovechar esta ocasión para poder expresarle mi agradecimiento por su atención. Es mejor: Le agradezco su atención.
—Permítome comunicarle que la empresa está sumamente satisfecha de su trabajo. Es mejor: La empresa está satisfecha de su trabajo.
* Los verbos “hacer”, “poner”, “decir”, “ver” y otros se emplean indiscriminadamente. Conviene usar el verbo preciso según el contexto. Ejemplos:
—Hice una carta y la puse en la archivadora. Es mejor: Redacté una carta y la guardé en la archivadora.
—Me dijo un secreto. Es mejor: Me reveló un secreto.
—No quiere ver mi punto de vista. Es mejor: No quiere considerar mi punto de vista.
* Las palabras “algo”, “cosa” y otras se emplean frecuentemente como comodines en nuestro idioma. Sustituyámoslas por el término más adecuado. Ejemplos:
—En este párrafo hay algo que no entiendo. Es mejor: En este párrafo hay una palabra que no entiendo.
—Siempre viene con cosas obsesivas. Es mejor: Siempre viene con ideas obsesivas.
* El adjetivo “mata” la idea, dice Huidobro, si resulta innecesario. Conviene usarlo con cautela. Ejemplos:
—Recibí su interesante y significativa carta. Es mejor: Recibí su carta.
—Le envío el extenso y voluminoso documento. Es mejor: Le envío el documento.
* El adverbio —como el adjetivo— debe emplearse con mesura. Evitemos el abuso, sobre todo de los adverbios terminados en “mente”. Ejemplo:
—Le digo franca y sinceramente que no podré ir al paseo. Es mejor: No podré ir al paseo.
* Los hechos y conceptos deben ponderarse con equilibrio. No debemos cargar las cualidades con elogios exagerados. Recordemos lo que decía Azorín: “Si un sustantivo necesita de un adjetivo, no lo carguemos con dos”. Ejemplo:
—Ella está sumamente angustiada y desesperada. Es mejor: Ella está preocupada.
* El adverbio debe estar cerca del verbo a que se refiere. Ejemplos:
—Él compró el libro de texto solamente de física. Es mejor: Él compró solamente el libro de física.
—Arcadio comete errores ortográficos, frecuentemente, porque no se ejercita en la aplicación de las reglas. Es mejor: Arcadio comete frecuentemente errores ortográficos, porque no se ejercita en la aplicación de las reglas.
* Un conector mal empleado suele prestarse a malas interpretaciones o sugerir discriminación. Ejemplo:
—Ellos son mískitos, sin embargo tuvieron una hija muy inteligente.
Es mejor: Ellos son mískitos y tuvieron una hija muy inteligente.
* La conjunción subordinante debe usarse con mesura. Si la construcción lo permite, debemos sustituirla por el adverbio o el pronombre correspondiente. Ejemplos:
—Mañana es que estudiaré la lección. Es mejor: Mañana es cuando estudiaré la lección. (Estilísticamente: Mañana estudiaré la lección).
—Con Juan es que deseo hablar. Es mejor: Con Juan es con quien deseo hablar. (Estilísticamente: Con Juan deseo hablar).
—Allí es que lo encontraron. Es mejor: Allí es donde lo encontraron. (Estilísticamente: Allí lo encontraron).
—Me visitó Claudia, que recibí con mucha alegría. Es mejor: Me visitó Claudia, a quien recibí con mucha alegría. (Estilísticamente: Recibí con mucha alegría la visita de Claudia).
* El español tiene preferencia por la voz activa. Ejemplos:
—La paz es deseada por todos. Es mejor: Todos deseamos la paz.
—La carta fue redactada por la secretaria. Es mejor: La secretaria redactó la carta.
* El pronombre relativo debe estar cerca de la palabra a que se refiere (antecedente). Ejemplos:
—Buscaré un libro en esta biblioteca que me gusta mucho. Es mejor: Buscaré en esta biblioteca un libro que me gusta mucho.
—Hay un capítulo en este libro que me interesa mucho. Es mejor: Hay en este libro un capítulo que me interesa mucho. (Estilísticamente: Hay en este libro un capítulo muy interesante).
* Las repeticiones innecesarias, sobre todo si son malsonantes, deben evitarse en una construcción moderna. Evite construcciones del tipo: “Anda viendo a ver qué ve”. Ejemplos:
— Vea a ver quién es el gerente. Es mejor: Vea quién es el gerente.
—Veamos a ver qué podemos comprar. Es mejor: Veamos qué podemos comprar.
* El complemento más corto no se deja al final del enunciado. Ejemplos:
—He clasificado todos los libros que me regalaste por temas. Es mejor: He clasificado por temas todos los libros que me regalaste.
—He coleccionado todos los sellos postales por países. Es mejor: He coleccionado por países todos los sellos postales.
* Por regla general, no debe dejar el verbo al final del enunciado. Ejemplo:
—Ella, en una oficina de correos, trabaja. Es mejor: Ella trabaja en una oficina de correos.
* El orden sintáctico es decisivo en la correspondencia comercial. Ejemplos:
—La carta la redactó el domingo Juan. Es mejor: Juan redactó la carta el domingo.
* Los nexos desempeñan un papel importante en la cohesión de un escrito. Ejemplo:
—Se pasaron media hora bajo la lluvia sin poder entrar en la casa; Julio logró abrir la puerta. Es mejor: Se pasaron media hora bajo la lluvia sin poder entrar en la casa. Al fin, Julio logró abrir la puerta.
* Las expresiones que implican discriminación política, racial o sexual deben evitarse para no herir la susceptibilidad del lector. Ejemplo:
—Los trabajadores pueden asistir a la fiesta con sus esposas. (Trabajadores incluye a hombres y mujeres). Es mejor: Los trabajadores pueden asistir a la fiesta con su cónyuge.
* Las preposiciones “en cascada” producen malsonancia. Conviene evitar las repeticiones de sonidos próximos. Ejemplo:
—Me ocupo de la docencia, de mi hogar, de mis libros, de mis actividades culturales, de mis amigos... Es mejor: Trabajo en la docencia, atiendo mi hogar. Leo y escribo. Participo en actividades culturales, visito a mis amigos...
Todo en la vida, dice Martín Vivaldi, es norma; todo lo que existe está sometido a un orden. La anarquía sólo conduce a la esterilidad. Y Rafael Seco afirma que el individuo conocedor de su idioma es capaz de comunicarse eficazmente. Y agrega:
Todo el mundo sabe que el que consigue hacerse entender mejor, el que se expresa con mayor claridad y precisión, es dueño de recursos poderosos para abrirse camino en el trato con sus semejantes. El arte de hablar o de escribir es el arte de persuadir.
El autor es Miembro de Número de la Academia Nicaragüense de la Lengua.