David Castillo Sánchez, director del Instituto Nicaragüense de Energía (INE), consideró prudente la decisión de los diputados de la Asamblea Nacional de posponer la aprobación del megaproyecto hidroeléctrico Copalar.
Castillo Sánchez señaló que si bien el proyecto vendría a transformar drásticamente el panorama energético del país, hay que analizar cuidadosamente las posibles repercusiones ambientales y económicas que tendría este megaproyecto para el país.
El proyecto Copalar quedó engavetado y en manos de la nueva legislatura que asuma la Asamblea Nacional el próximo 9 de enero.
Ha enfrentado muchas críticas de sectores ambientalistas, organizaciones sociales de Bocana de Paiwas, zona que sería parcialmente inundada para dar paso al proyecto y de parte de Ruth Selma Herrera, coordinadora de la Red Nacional de Defensa al Consumidor.
“Hay que definir claramente cuál sería el costo de la energía para Nicaragua una vez producida. Ese es un tema vital que a mi juicio no está claramente definido. La compensación y el reacomodo de los pobladores que serían afectados por proyectos son aspectos súper delicados que tienen que discutirse a profundidad”, dijo Castillo Sánchez vía telefónica.
LA PRENSA buscó la opinión de Amílcar Ibarra Rojas, uno de los socios del proyecto Copalar, pero éste no respondió los mensajes que dejamos en su teléfono móvil.
Ibarra Rojas participó el pasado jueves en el programa televisivo Primera Plana, producido conjuntamente por LA PRENSA y Canal 2, en el que aseguró que el proyecto busca solucionar a mediano plazo el grave problema energético que enfrenta el país y que no existen solamente intereses económicos en éste.
Como muestra de esta voluntad, durante el programa Ibarra Rojas señaló que incluso le venderían el proyecto al Estado nicaragüense, siempre y cuando éste pague el capital que ya se ha invertido para el desarrollo de Copalar, que es de unos 10 millones de dólares.
El proyecto en su totalidad tiene un estimado en inversión total de mil millones de dólares, con una capacidad de generación calculada en 980 megavatios hora.
COSTOS CON BENEFICIOS
Castillo, por su parte, comentó que incluso, si los perjuicios que pueda causar Copalar superan los beneficios, Nicaragua tiene que apuntar hacia otras opciones para generar energías limpias, como son los campos geotérmicos y las pequeñas hidroeléctricas.
“Está claro que este proyecto es de enorme trascendencia para Nicaragua, por lo que aprovechando que tenemos un determinado tiempo, hay que continuar estudiando el proyecto. Revisémoslo con cuidado, pero tampoco hay que dejarlo pasar mucho tiempo. Debe ser una de las primeras cosas que se discutan el año próximo”, acotó el funcionario.