Barcelona e Internacional disputan hoy el derecho a proclamarse como el mejor club de futbol del mundo, en una nueva lucha por la primacía entre Europa y Sudamérica.
Los sudamericanos, representados por los clubes brasileños Corinthians y Sao Paulo, conquistaron las dos versiones de este certamen disputadas hasta ahora, pero esta vez el campeón europeo viene pisando fuerte.
El equipo de Ronaldinho llegó a la final con una goleada de 4-0 sobre el América de México con una ofensiva imparable y lujos de sobra. En cambio el conjunto de Fernandao se clasificó con un trabajoso triunfo de 2-1 sobre el campeón africano Al Ahly, de Egipto.
Barcelona consiguió cuatro goles y estuvo a punto de hacer otros luego de perforar una y otra vez la defensa rival. Por su parte los colorados de Porto Alegre se impusieron en un partido parejo gracias a las apariciones providenciales de los adolescentes Alexandre Pato y Luiz Fabiano.
Con tales antecedentes, todo haría suponer que el Barcelona es el claro favorito.
Pero a la hora señalada, donde mueren las palabras, no hay favoritos, al decir del técnico de los catalanes Frank Rijkaard, quien sabe mucho de esto porque también fue campeón mundial de clubes como jugador.
Y el técnico del Internacional, Alex Braga, comentó que todos los jugadores del Barsa son muy buenos y pueden atacar, y poner una marca a presión sólo sobre Ronaldinho no tiene sentido.
Pero el capitán Fernandao considera que hay que apretar a los rivales para no darles espacios porque de dárselos hacen locuras con la pelota.
Los dos planteles están en buenas condiciones. Los lesionados Edilson, del Barcelona, y el peruano Martín Hidalgo, del Inter, ya están repuestos y podrían jugar.
La final será arbitrada por el guatemalteco Carlos Batres, el hondureño Carlos Pastrana y el costarricense Leonel Leal, en un reconocimiento a los silbatos de la Concacaf.