Los niños más pobres de las comunidades El Capulín, El Jenízaro, La Rejega, Las Marías y El Coco, zonas del departamento de Rivas, están siendo beneficiados con el proyecto de la Biblioteca Pública y Móvil de San Juan del Sur.
La biblioteca les proporciona libros a los niños pobres, para que se instruyan en lo que es la lectura. De esa forma, según los impulsores, irán adquiriendo el hábito de lectura.
La biblioteca móvil fue establecida de manera informal en noviembre del 2001 en el patio del hotel Villa Isabella, por la dueña del hotel, Jane Mirandette.
Los primeros libros fueron proveídos originalmente por los huéspedes del hotel, según comenta Mirandette.
Luego los sanjuaneños llegaron a visitar el local y comenzaron a prestar los libros.
¿CÓMO NACE?
Sin embargo, al ver que existía una gran falta de libros e información en la comunidad, Mirandette se vio obligada a llenar el vacío de libros con una biblioteca móvil.
“Después de meses de investigación organicé una reunión con 25 líderes de la comunidad y planeamos empezar el proyecto (formalmente) en diciembre del 2005”, menciona.
Refiere que cuando decidieron iniciarlo lo hicieron en el patio del hotel y todos los días éste estaba “lleno” pero no de huéspedes, sino de niños que llegaban con ganas de leer.
La biblioteca hoy día tiene su propio espacio, en el centro del pueblo, y su propio personal pues cuenta con cuatro personas en el área de atención al público.
Jane Mirandette y su colega Meghan Field además han logrado fortalecer el proyecto: llevando la biblioteca a comunidades aisladas, con nueve mil libros.
ALIANZAS DE POR MEDIO
“Ahora en nuestro quinto año, el programa llega a 20 comunidades pobres”, reitera Mirandette.
No obstante, pese al esfuerzo, la biblioteca móvil de San Juan del Sur no podría formar parte de la red nacional de bibliotecas públicas en Nicaragua.
“Ya que el concepto de bibliotecas prestatarias o móviles no es familiar en el país, por eso la biblioteca se ha hecho socia de la Asociación de Bibliotecas Americanos (American Library Assocation-ALA)”, señala Mirandette.
Desde enero del año pasado siete bibliotecas prestatarias han iniciado operaciones en la región centroamericana.
“Las bibliotecas prestan libros utilizando los protocolos del programa Biblioteca en Caja, por el Hester J. Hodgson Libraries for all Program”, expone Mirandette.
Hecho que ha captado el interés de los nuevos directores, de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas.
“Ya hemos solicitado hacernos miembros de la red”, apunta Mirandette, segura de una nueva alianza.