Ayer se dio por clausurado el proyecto Corredor Biológico Mesoamericano (CBM). Ahora se espera que los ocho países involucrados en el mismo, continúen con la actividad de preservación por cuenta propia.
Según María Victoria Urquijo, coordinadora regional del proyecto, México, Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Nicaragua y Panamá están preparados para este reto, aunque reconoció que son más las personas que dañan el medio ambiente que las que lo protegen.
Ante esta situación, Urquijo expresó que la única forma de continuar por el camino que el proyecto inició hace seis años, es que los gobiernos cumplan con su responsabilidad de proteger sus recursos naturales y que la ciudadanía se apropie de prácticas adecuadas a la protección del medio ambiente, ahora es “una tarea de Estado”, expresó.
EVOLUCIONÓ
A lo largo de su vida, el propio proyecto redefinió su objetivo general, que pasó de dar prioridad a la supervivencia de los grandes felinos, a promover un tipo de desarrollo que permita seguir manteniendo la vida en la región, combinando la buena calidad de vida con el manejo adecuado de la naturaleza.
Para Urquijo, lo más importante del proyecto fue que todos los países se apropiaron del mismo, al punto que hoy están conscientes de que las buenas prácticas ambientales mitigan los desastres que, explicó, son de origen natural pero son sociales.
Para eso, el Fondo Mundial del Ambiente auspició 10.6 millones de dólares para toda la región desde el año 2000.
Urquijo mencionó que los países están comprometidos a seguir trabajando en el Corredor Biológico, aunque ya no como proyecto, pero sí con iniciativas propias de producción y preservación que tengan un impacto en la región.