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Naturaleza muerta con cupido, 1895. (LA PRENSA/Cortesía)
En el Centenario de Paul Cézanne
Porfirio García Romano

Cuando murió en Aix, Francia, hace cien años, el 22 de octubre de 1906, Paul Cézanne había logrado, a pesar de todo, un considerable prestigio como pintor. Fiel a sus búsquedas y nada complaciente con el mercado, a la hora de su muerte tal vez no pudo imaginar que su obra sería tan importante como para darle un giro de 360 grados a la pintura universal.

Cinco años antes que Vassily Kandinsky realizara su primera acuarela abstracta en 1910 él ya había realizado su pintura Los Grandes Bañistas, obra donde las figuras humanas eran casi ya cubos, conos y esferas. Una obra que si no fuera por la falta de vinculación al cubismo, que no existía en ese momento, hubiera pertenecido a esta tendencia.

En Los Grandes Bañistas y su serie de desnudos de esta época logra conseguir una síntesis ideal entre la representación de la naturaleza vista y el orden pictórico abstracto. Cuando el arte de Vanguardia del siglo XX no estaba ni en ciernes, volcado en la pintura de paisajes, en especial su serie temática: La Montaña Sainte Victoire, (1897) ya prácticamente había logrado fácilmente pasar a la pintura abstracta.

Sus objetivos eran, sin embargo, lograr otra manera de representar la realidad, eliminando la perspectiva lineal renacentista y decimonónica en pro de patrones de colores, y la fragmentación rítmica de formas de apariencia volumétrica sobre el plano. Todo esto hizo que trascendiera a sus compañeros y amigos de unos días: el grupo de los impresionistas, superando sus propios logros ya que en aun él mismo fue un pintor impresionista.

Casi toda su vida de realizaciones estuvo solo y abrumado por la falta de comprensión del público ante su obra. En algunos momentos experimentó ante sus propuestas y realizaciones, incluso, la saña, la burla y la indiferencia conservadora de quienes incluyendo marchantes, lo cuestionaron.

Mas en su escape ante esa permanente situación adversa se convirtió en el gestor de una especie de arte donde con intelecto y habilidad unió trabajo la representación de la naturaleza vista en sus lienzos unidos a la composición pura de formas plásticas puras: línea, plano, volumen, más allá del permiso logrado por los impresionistas de la inclusión de manchas y colores como inevitables acompañantes de las formas naturales representadas.

¿Qué hubiera sido de los pintores vanguardistas sin Cézanne? Entre todos los artistas de su tiempo, Cézanne tal vez sea el que ha ejercido una influencia más profunda en el arte del Siglo XX. El mismo Henri Matisse posteriormente admiró su utilización del color y Pablo Picasso, uno de los artistas que más ha repercutido en el último siglo del milenio, desarrolló la estructura de la composición plana de Cézanne para crear junto con Georges Braque, el estilo cubista

Cézanne: el maestro de Picasso

Pablo Picasso una vez escribió: “Cézanne era mi solo y único maestro. No creáis que me limitara a mirar sus cuadros... Pasé años estudiándolos... Cézanne era como un padre para todos nosotros”. Hay quienes luego han querido desestimar la obra de Picasso en el nacimiento del Cubismo ante la evidencia de la obra de Paul Cézanne. Cézanne y Picasso, dicen algunos, son indisolubles.

Las metas de Cézanne tan sólo fueron manifestar un interés progresivo en la representación de la vida contemporánea, pintando el mundo tal como se presentaba ante sus ojos. Desde sus inicios hasta el fin de sus realizaciones empezó a no preocuparse por las idealizaciones temáticas o por la afectación de un estilo. Puede que esta sea una fuerte contribución al reconocimiento que hoy ha desbordado para destacarlo como un genio.

La vida de Cézanne en breve

Cézanne nació el 19 de enero de 1839 en Aix-en-Provence, en la rue de l´Opera. Su padre fue un banquero y él mismo estuvo durante un tiempo vinculado a estos negocios, hasta que los alejó de ellos su pasión por la pintura. A los 22 años tuvo de compañeros en la Académie Suisse a Camille Pissarro, Auguste Renoir y Claude Monet. Y ya a los 24 años tomaba parte del Salon des Refuses.

A los 33 años, influido por Camille Pissarro, pinta al aire libre y emplea una paleta y una pincelada vinculada al Impresionismo: la Casa del Ahorcado (1874). Y en ese año junto a Monet, Boudin, Pissarro, Renoir, Sisley, Gautier, Morisot y Bracquemond participa en la ahora famosa sala de exposiciones de las instalaciones del fotógrafo Nadar, en el boulevard des Capucines, donde a la vista de 3,500 visitantes este grupo de pintores ganaron, él incluido, el mote despectivo de impresionistas.

A partir de aquí se volvió el “ermitaño de Provenza”, tomó su pintura un rumbo personal y reconoció que sus metas artísticas eran incompatibles con los impresionistas. Cézanne tomó de Pissarro un estilo para trabajar al aire libre (en plein air) de forma rápida y a escala reducida, que consistía en utilizar pequeños toques de colores puros, sin recurrir a bocetos preliminares ni a dibujos y buscó atrapar los efectos lumínicos fugaces así como su interpretación visual, también efímera, en la búsqueda de la naturaleza.

Intentó recuperar la forma y el volumen a través del color, estructurando la realidad vista, con la tendencia de querer geometrizar lo visto de forma natural en pro de un orden o estructura del cuadro. Logrando una diferencia sustancial con el resto de los impresionistas, convirtiéndose en uno de los mas importantes postimpresionistas a la par de Vincent van Gogh, Paul Gaugin, y Henri de Toulouse Lautrec.

Gran parte de los logros de Cézanne estuvieron en lograr captar los objetos desde puntos de vista diferentes rompiendo con las leyes tradicionales de la perspectiva. Ésta, posteriormente, fue una de las tesis fundamentales de los cubistas, quienes en la búsqueda del movimiento, representaron varios puntos de vista de un mismo modelo en el mismo plano.

Para realizar sus obras tardará mucho tiempo, en ocasiones cuatro o cinco años e incluso, algunos lienzos no los llegará a acabar. En 1882, después de casi toda una vida, una de sus obras fue admitida en el Salón Oficial, consiguiendo uno de sus objetivos, estar representado en la muestra oficial de la Historia de la Pintura Francesa. En 1900, seis años antes de su muerte, se expusieron tres lienzos de Cézanne en la muestra Cien Años de Pintura Francesa durante la Exposición Mundial de París.

Otro de los factores que le permitieron el logro de sus objetivos como artista innovador creador de obras maestras y que lo llevará a desarrollar su máxima capacidad creativa, fue su retraimiento provocado unas veces por el rechazo del público y hasta de su familia que no lograron asimilar su vida conyugal, otras veces periodos de enfermedad y, en algunos momentos, no en todos, cierta bonanza económica heredada de la fortuna de su padre, que no le permitió plenamente dedicarse a su opción vocacional. Misma que para el padre ha de haber sido un permanente dolor de cabeza.

Este retraimiento le permitió profundizar en lo suyo, a los 42 años empezó a trabajar en la serie de Los Jugadores de Cartas y continuó con sus naturalezas muertas, basándolas en el intento de transmitir la estructura de los objetos que aparecen en sus composiciones, expresando su esencia y captando la verdad fundamental de la naturaleza. Parte del gran aporte de Cézanne a las artes del mundo fue modular el color en lugar de modelar el claroscuro de la pintura tradicional.

Uso el color de manera ordena

Con ello se refería a que suplantaba las convenciones artificiales de representación (modelar) por un sistema más expresivo (modular) que se hallaba aun más próximo a la naturaleza o, como decía el propio artista, “paralelo a la naturaleza”. Según Cézanne, le puso solución a todos los problemas técnicos del Impresionismo, utilizando el color de un modo más ordenado y expresivo que el de sus compañeros impresionistas. Sin embargo, consideraba que nunca llegaba a alcanzar plenamente su objetivo, por lo que dejó la mayor parte de sus obras sin acabar y destruyó muchas otras.

A cien años, el estilo y las teorías de Cézanne continúan siendo para algunos, misteriosas y crípticas; para unos, era un pintor primitivo ingenuo y para otros, un complicado maestro en los procedimientos técnicos. El aporte de su creación es incalculable. La representación de una realidad, inmóvil y obscura, cambiaron y en mucho por la existencia, influencia y propósitos de la creación de Cézanne.

Nadie que se diga un buen pintor contemporáneo podrá serlo conscientemente si no conoce y estudia, todavía a estas alturas, la obra de este gran maestro.

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