Nada está claro sobre las circunstancias en que murió un joven habitante del barrio Monseñor Lezcano, cuyo cadáver fue hallado en la madrugada de ayer sobre la vía pública, a dos cuadras del restaurante Edylill.
El cuerpo de la víctima, Fausto José Hernández Pereira, de 24 años, fue encontrado ensangrentado y, según sus familiares, tenía una herida de arma blanca en el abdomen, que le afectó órganos vitales.
Hasta ayer por la tarde, autoridades del Distrito Dos de la Policía de Managua estaban investigando el crimen, en el cual aún se desconoce el móvil y tampoco quién o quiénes son los autores.
Xiomara García Pereira, tía del fallecido, reveló que este jueves por la noche su sobrino se hallaba en su casa de habitación, ubicada de donde fue el Banco Popular de Monseñor Lezcano, media cuadra al sur, y allí lo llegó a buscar un amigo de él que es homosexual, identificado como “Quefrén”.
“Él (Hernández Pereira) salió con ‘Quefrén’ y otros dos. Se montaron en un taxi y todavía nos pasó diciendo adiós, porque nosotros (familia de víctima) estábamos afuera de la casa. Nunca pensé que ese era el adiós de su muerte”, dijo García.
Lo que ocurrió después todavía es objeto de investigación. El cuerpo sin vida de Hernández fue hallado a las 3:00 de la madrugada de ayer.
La Policía se presentó a la casa de “Quefrén”, quien manifestó que Hernández era su amigo y tenían seis años de no verse, porque él estaba en Estados Unidos.
Relató que en la noche del jueves estuvieron en la discoteca Tabú, junto a otros dos jóvenes de tendencia homosexual e identificados como “La Loba” y Mario, pero a la 1:30 de la madrugada del viernes regresaron a Monseñor Lezcano, donde se separaron, cada quien a su casa.
“No pensé que este lugar (Monseñor Lezcano) fuese tan peligroso. Cuando nos bajamos del taxi, él (Hernández) me pidió 100 córdobas y yo se los di, pero no supe para dónde agarró”, finalizó ‘Quefrén’.
Para Xiomara García, los amigos homosexuales, que además son vecinos, deben saber algo más.