Una enorme fiesta mariana montaron los nicaragüenses radicados en Costa Rica, en especial en la ciudad de San José, donde se escucharon los ecos de los rezos y cantos a la Inmaculada Concepción de María.
Esta tradición muy pinolera, cada año involucra a más costarricenses que, asombrados por la particularidad de la celebración o atraídos por la fe cristiana, asisten a las diversas Griterías que se realizan en este país, casi siempre acompañados de su pareja nicaragüense o de nicas amigos.
“Es bonito porque muestra integración de los dos países. Aunque es algo bastante cultural nicaragüense, la verdad es que la fe a la Virgen es universal”, dijo Carlos Chinchilla, mientras acompañaba a su esposa a la popular Gritería que se realiza en el Consulado de Nicaragua, en San José.
Precisamente en esta localidad, durante la tarde y noche del siete de diciembre, asistieron unas siete mil personas o más, según estimaciones del embajador de Nicaragua, Leopoldo Ramírez Eva, quien dio el popular grito: ¿Quién causa tanta alegría?
Eran las 5:33 de la tarde y allí comenzó la romería de inmigrantes, que reciben de Purísima en Purísima, los dulces típicos de su tierra natal.
Antes del grito de partida se realizó una misa, para bendecir a la nueva imagen de la Virgen con que cuenta la Embajada nicaragüense en Costa Rica, donada por académicos del INCAE.
Durante unas cinco horas, los miles de nicaragüenses que asistieron a la más grande Gritería que se realiza en Costa Rica, recibieron la gorra o brindis que llevaba artesanías de Nicaragua, bananos, caña, dulces y chicha de maíz.
También disfrutaron de cantos de marimba, marichis, cimarronas (chicheros) y los juegos de pólvora.
“Este año le pedimos a la Virgencita que bendiga siempre a Nicaragua”, dijo Ramírez Eva. “Creo que es una tradición que llevamos dentro y demostramos a este país la fe que tenemos”, expresó Gloria María Padilla, quien llegó a este sitio desde el mediodía para poder estar entre los primeros de la enorme fila que se apoltronó fuera del Consulado.
La Purísima también fue organizada por el Servicio Jesuita para Migrantes (SJM), en la iglesia de Granadilla Norte de Curridabat, en esta capital.
En un salón contiguo a la iglesia, los devotos ticos y nicas de la comunidad se unieron para festejar la tradición nicaragüense, con dulces y gofios.
“Lo más importante para nosotros, al apoyar este tipo de actividades, es fortalecer la sana interacción de las personas de distinta nacionalidad, que viven en la zona y que poseen puntos de convergencia en su fe católica”, dijo Karina Fonseca, del SJM.