La lejanía de su tierra y sus costumbres no han sido una razón para que María Adilia Calderón olvide la fiesta de La Purísima, en honor a la Virgen de la Inmaculada Concepción, que cada siete de diciembre se celebra en Nicaragua, sobre todo en las ciudades de León y Granada.
La noche del miércoles, María Adilia llegó a su ciudad natal, León, procedente de Costa Rica donde habita desde hace 26 años.
Al cruzar la frontera de Peñas Blancas su corazón palpitó más fuerte, porque estaba ansiosa de recibir los abrazos familiares.
En su familia, sólo una sobrina sabía de su llegada, ya que “quería que fuese una sorpresa”, según relata.
Vino a eso, nada más. Mañana domingo María Adilia regresará al país vecino. “Sólo vine a La Purísima, desde que me fui no había podido volver para estas fechas”, comenta la nicaragüense emigrante, todavía emocionada por haber participado en La Gritería en honor a la Virgen.
Al momento de hablar con LA PRENSA, la mamá de María Adilia aún desconocía que su hija estaba en Nicaragua, porque se encontraba en la casa de unos familiares. “Hasta ahora (7 de diciembre) voy a las once para darle la sorpresa”, susurró.
María Lidia no es muy dada a salir a las calles a “gritar”, pero disfruta ayudando a repartir los dulces en casa de su progenitora, además de colaborar en el arreglo del altar.
Ha venido en varias ocasiones a Nicaragua pero, por primera vez desde su partida, llegó en esta época. Cada año le enviaba dulces a su madre para que los repartiera durante la noche del siete de diciembre, pero en esta ocasión los entregó personalmente.
REENCUENTRO EN COSTA RICA
“Mi hermana estaba enojada porque yo no enviaba los dulces, y es que no sabía que yo venía y los traía”, se ríe.
María Adilia Calderón salió de Nicaragua después de la guerra de 1979. No tenía entre sus planes abandonar el país, le ofrecieron un trabajo en la casa de unos señores costarricenses y decidió irse.
“Yo iba por seis meses y me quedé 26 años”, relata esta leonesa que en Costa Rica labora en actividades domésticas en una oficina.
En León se dice que donde hay un nicaragüense está La Purísima. María Adilia lo confirma al relatar que desde que vive en el país vecino, celebra La Gritería en su casa con amistades, igual que otros nicas migrantes.
Ella vive con dos señoras más de origen nicaragüense, y con su hija María Mayela Calderón, de 23 años, quien nació en Costa Rica y ahora estudia el cuarto año de Farmacia.
Durante el año recolectan dinero para festejar a la Virgen de Concepción.
El primer sábado de diciembre llegan a su casa en Costa Rica cerca de 70 personas para cantar y rezar a la Virgen. Ellas reparten hojas de canto, para las alabanzas. También les ofrecen comidas típicas nicaragüenses, como el chancho con yuca, y vigorón, además limones dulces y confites.
“La celebración es como un rencuentro porque hay personas con quienes nos vemos sólo en esa fecha, entonces es una gran festividad”, explica María Adilia.
La devoción a la Virgen es tan grande entre estos migrantes que, al llegar la noche del siete de diciembre, en su casa rezan el Rosario para agradecer a la Madre de Dios.
SU CREENCIA CRECIÓ EN EL EXTERIOR
Estar lejos de su familia hizo que María Adilia Calderón fortaleciera su creencia. Ella segura que siempre le encomienda su hija a la Virgen. María Mayela, aunque nació en Costa Rica, participa en las actividades de La Purísima cada año.
“Ella no pudo venir porque ahorita está en exámenes finales”, indicó.
La Purísima también se ha vuelto noticia en los medios de comunicación costarricenses. María Adilia relata que desde el sábado pasado, los canales de televisión ticos informaban de esa devoción y de las actividades que realizaban los inmigrantes nicaragüenses.