Con cánticos y gritos millares de fieles celebran hoy jueves 7 de diciembre, el rito católico más bullicioso e importante del país: la fiesta de La Gritería o de La Purísima, dedicada a la Virgen de la Concepción de María, patrona de Nicaragua.
Nicaragüenses de todas las edades se aprestan a recorrer las calles de ciudades de todo el país para rezarle con cánticos y gritos a la Virgen María, entre fuegos artificiales y mucho ruido de petardos y matracas.
A partir de las seis de la tarde, un grito común en parroquias y altares enciende a todo el país: "¿Quién causa tanta Alegría?" a lo que la multitud responde al unísono "La Concepción de María!", y empieza así esta tradición cuyo origen se pierde en la historia.
A esa hora, la gente hace explotar enormes cantidades de cohetes y pólvora, que en las ciudades más grandes son tantas que cualquier extranjero que no está informado puede pensar que estalló una guerra.
TRADICIÓN QUE TRASPASA FRONTERAS
Los estallidos inician al mediodía del jueves, a la medianoche de ese mismo día, a las seis de la mañana del 8 de diciembre y al mediodía del viernes, que es el día preciso de la Inmaculada Concepción de María.
La Purísima se festeja con rezos por nueve días en iglesias y casas de familia entre el 28 de noviembre y el 7 de diciembre, pero la noche Gritería es la jornada más especial.
Los fieles acompañados indistintamente por orquestas filarmónicas o música popular elevan su cantos y griteríos.
También grupos de niños van de casa en casa donde hay altares para elevar cánticos y vivas a la virgen, por lo que son recompensados con frutas, dulces, comidas típicas, refrescos, juguetes y hasta utensilios caseros.
La romería termina hasta después de la medianoche, tras los estruendos de pólvora y fuegos artificiales.
Estas festividades fueron impulsadas por frailes franciscanos y son replicadas por nicaragüenses que han emigrado a Estados Unidos y Costa Rica y resto de Centroamérica, como parte de su tradición nacional.