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Noticias >> Regionales
Entre los políticos que este año asistieron a la lavada de la plata en El Viejo estuvieron José Antonio Alvarado y Eduardo Montealegre, quienes se declararon devotos de la Virgen. (LA PRENSA/C. Munguía)
Miles asistieron a la lavada de la plata
El Viejo, Chinandega, se convirtió en la capital de las peregrinaciones
Carol Munguía
Corresponsal / Chinandega
departamentos@laprensa.com.ni
Los políticos no faltaron

A la misa de función asistieron los liberales José Antonio Alvarado y Eduardo Montealegre, quienes guardando el respeto a la efemérides, dijeron que asistían por pura devoción a la Virgen María, como tradicionalmente, lo hicieron desde 6 años atrás y lo hacen todos los nicaragüenses donde quiera que se encuentren.

Después de la fiesta de la lavada de la plata, en El Viejo se preparan para realizar la tradicional Gritería, este 7 de diciembre, en horas del mediodía y el 8, día en que mundialmente se celebra el dogma de la concepción de María, esa ciudad mariana, la imagen de Nuestra Señora de la Concepción, saldrá en procesión por las principales calles.

Cerca de 86 piezas de plata, entre atriles, tumbillas, floreros y candelabros, que forman parte del tesoro de la Virgen de Concepción del Trono, de El Viejo, quedaron impecables después de que cientos de devotos llegados de todas partes del país y de otros países participaron en la tradicional lavada de la plata.

La lavada de la plata, forma auténtica con que los devotos de la Patrona de Nicaragua realizan labores de servidumbre a los objetos de la Virgen del Trono, se celebró ayer con derroche de jubilo, pólvora y fervor mariano.

La preciosa imagen, que data desde hace 400 años, fue expuesta a sus fieles, después que el obispo de la Diócesis de León y Chinandega, monseñor Bosco María Vivas Robelo, la bajara de su camarín, ubicado en el altar mayor, denominado privilegiado por el Papa Pío IX en el año 1870.

La ciudad de El Viejo se congestionó. Centenares de promesantes rindieron honor y gloria ante la imagen y limpiaron los objetos religiosos, obsequiados por antiguos devotos que ordenaban finos trabajos en plata, un metal que era abundante en la zona.

Las calles estuvieron saturadas de buses y microbuses. El fervor mariano con que el pueblo nicaragüense saluda a su patrona fue inconmensurable.

“Hay que tener esperanzas y saber esperar”, dijo aquí el Obispo de la Diócesis de occidente, dando voz de ánimo y valentía a quienes participaban de la misa concelebrada por el clero diocesano de León y Chinandega.

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