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La gorra de la Purísima
Marvin Saballos Ramírez
El autor es psicólogo social.

La acepción tal vez más nicaragüense de la palabra “gorra” es la que encontramos en las festividades de la Purísima, o sea recibir un obsequio por parte de los hogares que abren sus altares a todos los vecinos. Aquí “gorra” es expresión de la voluntad de compartir bienes con alegría, en el marco de una fe religiosa.

¿Ideay, y mi gorra?, le pregunté a una joven que repartía los dulces durante la celebración de una Purísima a la que fui invitado.

¿Cómo, se la robaron? ¡Yo no lo vi con gorra cuando entró!, fue su respuesta. Creía la muchacha que me refería a la popular gorra tipo beisbolera, que ya desplazó hasta a los sombreros de palma de los campesinos. Parece que muchos de los jóvenes actuales desconocen el término “gorra” para referirse a los obsequios que tradicionalmente se brindan en estas festividades.

¿Por qué llamamos “gorra” a estos obsequios o brindis, como también se les dice?

El término “gorra”, tal como se usa en la Purísima es de mucho abolengo en nuestra cultura nicaragüense y no tiene nada que ver con la prenda de vestir para cubrir la cabeza. El parlamento final de El Güegüense es: “¡Y nosotros a la gorra, muchachos!”. Significando con esto que se van gratis de fiesta.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define el término gorra como: prenda para cubrir la cabeza, especialmente de tela; presenta también las acepciones “con la gorra”: fácilmente, sin esfuerzo; “de gorra”: a costa ajena; mientras que gorrón es quien tiene por hábito comer o divertirse a costa ajena.

En Nicaragua aún decimos en lenguaje coloquial, “ese lo quiere de gorra”, cuando nos referimos a un individuo que desea obtener algo de manera fácil o gratuita. Por otro lado, cuando referimos que alguien “la agarró de pura gorra”, queremos expresar que tuvo un percance inmerecidamente, por mala suerte, que tuvo la desgracia de ser señalado como el culpable de algo, siendo inocente.

La acepción tal vez más nicaragüense y con sentido profundamente solidario es la que encontramos en las festividades de la Purísima, o sea recibir un obsequio por parte de los hogares que abren sus altares a todos los vecinos, aquí “gorra” es expresión de la voluntad de compartir bienes con alegría, en el marco de una fe religiosa y de una de las tradiciones más alegre y representativa de nuestra cultura.

Por este abolengo de la “gorra” que viene de tan antiguo en nuestra cultura debemos de rescatar el término, especialmente en este significado de solidaridad, compartir cristiano y humano. La “gorra” es el obsequio que se brinda con fe y alegría, abriendo las puertas de nuestros hogares sin discriminación ni exclusiones.

Por eso hoy , 7 de diciembre: ¡Y nosotros a la gorra, muchachos!, gritando y cantando: ¿Quién causa tanta alegría? ¡La Concepción de María!

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