Michael Richards, consultor independiente del Reino Unido, aduce que los delitos forestales han llegado a ser uno de los principales problemas en el ámbito de los bosques tropicales, explicando que la corrupción y la extracción ilegal socavan el desarrollo económico y social, debilitando la fuerza de la ley y las instituciones estatales. Pareciera un comentario hecho a la medida para el Inafor, una institución que casi es enterrada por la persecución a la ilegalidad. El Banco Mundial reafirma esta tesis, estimando que la extracción ilegal de madera cuesta a los gobiernos en todo el mundo una pérdida de ingresos de por lo menos 10, 000 millones de dólares anuales (Políticas comerciales y gobernanza forestal M. Richards).
Durante los últimos años, el Instituto Nacional Forestal ha expuesto ante la opinión pública debilidades estructurales y operativas enormes, luego de las fatigosas campañas en contra de la ilegalidad; y tal como lo expresa M. Richards, en Nicaragua la extracción ilegal ha socavado la institución, llevándola hasta una silenciosa ruptura de relaciones con el sector privado.
Es ampliamente compartida por los expertos forestales de Latinoamérica la tesis de Kyran D. Thelen, (FAO, 1998) cuando habla de lo necesario de “establecer una administración forestal con personal suficientemente preparado en todas las categorías, a fin de desarrollar el sector forestal, aplicando las políticas a través de legislaciones forestales coherentes”. En Nicaragua existen los recursos humanos necesarios y capacitados, para acompañar el proceso de administración y desarrollo del patrimonio forestal, aunque mas que eso, el desafío es mantener inspiración, motivación y principios éticos en un equipo cuya labor es de por sí riesgosa, sobrevigilada y permanentemente criticada.
El modelo del Instituto de Bosques de Guatemala (INAB) habla por sí mismo. Su equipo de profesionales y técnicos son cuidadosamente seleccionados, atendiendo capacidades y experiencia; y de acuerdo al cargo contratado gozan de una adecuada remuneración. La institución como tal, mantiene una verdadera autonomía y apoliticidad. La Gerencia del INAB se hace presente bimensualmente ante el Congreso de la República y hace una exposición de los avances, conforme al plan anual y justifica técnicamente cualquier atraso en su ejecución. Su junta directiva es mixta, compuesta por representantes de organizaciones privadas que se reúnen con cierta periodicidad para compartir información sobre los avances de los planes de trabajo, el financiamiento forestal y demás aspectos relacionados.
El Inafor requiere cambios substanciales en su organización. Muchas veces se ha hablado de iniciar procesos de reingeniería, pero no se han concretado o se descontinuaron en la marcha. Ya en el 2004 los empresarios forestales reunidos en un evento forestal se plantearon preguntas de enorme trascendencia como: ¿Estamos de acuerdo o en desacuerdo con el Inafor que hoy tenemos? ¿Estaríamos de acuerdo en proponer una institución técnica y totalmente apolítica? ¿Deberíamos como sector privado proponer una junta directiva mixta para el Inafor? ¿Deberíamos incidir en un cambio en la composición de la Conafor con una representación más dinámica del sector privado? ¿Qué hacer?
La responsabilidad de las demás instituciones (los ministerios) que comparten decisiones relacionadas con el sector forestal, no está clara. Su beligerancia en los asuntos del sector se remite a la participación en reuniones y a aprobar decisiones que a profundidad desconocen. Es necesario revisar la articulación ministerial del Inafor para desburocratizar decisiones y a la vez para definir claramente roles y límites de corresponsabilidad. El nuevo gobierno debe estudiar a profundidad las fortalezas y debilidades del Inafor, desde un ángulo más científico que político, pues el desarrollo forestal no puede ni debe congelarse en el control del aprovechamiento y el comercio maderero, ya que su visión más allá de esto, ciertamente engloba la facilitación de procesos y acciones, que contribuyen al desarrollo forestal sostenible del país.