Por la Nicaragua que queremos y votamos, apostando la paz y para que la democratización se profundice, es tiempo de dejar las alianzas partidarias y asumir una alianza estratégica por Nicaragua que tiene las condiciones y las potencialidades naturales y humanas para lograrlo.
La Alianza Nicaragua Triunfa, que encabeza el Frente Sandinista y que asumirá el Gobierno, debe reconocer que para sacar al país adelante es imprescindible un diálogo nacional franco, a fondo, alianzas con todas las fuerzas políticas, económicas y sociales para lograr grandes consensos nacionales en beneficio, no de cúpulas sino del pueblo empobrecido.
Y las alianzas que pasan a ser oposición en el Parlamento, ALN, PLC y MRS, deben asumir una oposición crítica, constructiva, inteligente y firme, pensando en Nicaragua.
Hay que pensar a largo plazo. Los problemas actuales, que son viejos, necesitan soluciones nuevas, inteligencia y fundamentalmente voluntad política en beneficio de las mayorías.
Necesitamos un acuerdo nacional que devuelva esperanzas, genere confianza, empleos, salarios y condiciones de trabajo dignas; cese de la violencia intrafamiliar, políticas integrales en apoyo a los pequeños y medianos productores y pequeños y medianos empresarios, créditos, transferencia tecnológica, información de mercados.
Acceso a educación a 800,000 mil niños y niñas, adolescentes y jóvenes fuera del sistema educativo, educación de calidad, útil y conforme necesidades del desarrollo; acceso y calidad de la salud, políticas de población, viviendas dignas y seguridad social que garantice tranquilidad en los últimos años de vida. Recreación y cultura.
Definir una estrategia de desarrollo energético para resolver los graves problemas de generación y distribución. Garantizar que el agua, vital líquido, no sea privatizada y llegue a todos los ciudadanos.
Igual significa, como nación civilizada que aspiramos a ser, la garantía de un Estado laico y el respeto de los derechos sexuales y reproductivos de los y las ciudadanas.
Todo ello debe significar cambios estructurales en diferentes ámbitos. Las necesarias y profundas reformas de los Poderes del Estado para que haya el equilibrio indispensable, institucionalidad, articulación de las instituciones, respetar la ley, gestión y servicio eficiente, con menos costo, al servicio de la ciudadanía y no de los grupos políticos, económicos y religiosos.
Estrategias y medidas concretas para enfrentar en forma decidida la corrupción y que quienes roban los recursos del país paguen con la cárcel y con sus bienes. Que los funcionarios sean nombrados por sus capacidades y experiencias y no por lealtades partidarias, ni vínculos familiares.
Se requiere la renegociación de la deuda interna ampliando los plazos de pago y reduciendo sensiblemente las tasas de interés, igual recuperar los recursos mal habidos de ese proceso. Promover las reformas fiscales para que quienes tienen más, paguen proporcionalmente más; eliminar la evasión en el pago de impuestos y las exoneraciones y tratamientos tributarios favorables a grupos económicos nacionales y extranjeros que no benefician a las mayorías. Asimismo, es imprescindible promover y garantizar la inversión nacional y extranjera en el marco de reglas claras y su respeto a la ley.
Nicaragua debe tener autonomía para adoptar sus decisiones teniendo presente que vivimos en un mundo globalizado y la necesidad de relacionarnos con el mundo en el norte y sur, pero que igual signifique una posición digna y de país frente a las condicionalidades de países y organismos financieros y de comercio internacionales que hoy por hoy no están contribuyendo al desarrollo y la reducción de la pobreza, en los términos que el país necesita.
El desarrollo debe ser respetuoso de la naturaleza, de su sostenibilidad y fundamentalmente tener como finalidad las personas, grupos marginados, mujeres, niños y niñas, adolescentes y jóvenes, personas con capacidades diferentes y pueblos indígenas y grupos étnicos.
Debe prevalecer el enfoque de derechos. Derechos establecidos en la constitución, leyes y convenios internacionales. Y entre ellos, el de acceso a la información pública, de movilización, organización y participación real de la ciudadanía, de los organismos de sociedad civil, en las instancias para la toma de decisiones para la formulación e implementación de políticas públicas.
Los ciudadanos y ciudadanas y la sociedad civil organizada tenemos también responsabilidad para generar los cambios necesarios. Debemos articularnos y comunicarnos mejor, generar confianzas, establecer alianzas, ser más eficientes y tener presente que el reto por la reducción de la pobreza también nos corresponde.
Debemos seguirnos movilizando en defensa de nuestros derechos, de una democracia real, participativa, desarrollo local sostenible y la soberanía nacional para contribuir decididamente en esa alianza por Nicaragua, por la Nicaragua que queremos.