El presidente Evo Morales acusó el miércoles de antipatriotas a los grupos opositores que protagonizan una masiva huelga de hambre contra su gobierno y aseguró que la Cumbre de Presidentes de Sudamérica el fin de semana en Bolivia se hará con o sin protestas.
La cita, a la que anunciaron su llegada 11 mandatarios, tendrá lugar a partir del viernes en medio de un tenso clima político, con acusaciones de la oposición sobre el envío de grupos de choque oficialistas a intervenir una huelga de hambre en una iglesia católica.
“Si son patriotas y quieren a Bolivia, los convoco a que suspendan su huelga de hambre. Si son enemigos y, como siempre, antipatrias pueden seguir”, dijo en una rueda de prensa con corresponsales internacionales el miércoles.
Unas 700 personas entre legisladores de oposición, dirigentes empresariales, cuatro prefectos (gobernadores) y líderes regionales mantienen la protesta en rechazo a supuestos planes del gobierno para controlar la aprobación de una nueva constitución en la Asamblea Constituyente.
Morales aseguró que en la ciudad de Cochabamba, en el centro del país y sede de la cita internacional, hay total tranquilidad y que el pueblo y las organizaciones sociales se encargarán de garantizar la cumbre presidencial.
Como en anteriores ocasiones, acusó a una “derecha fascista y racista” de conspirar permanentemente contra su gobierno.