El estado de salud del general retirado Augusto Pinochet evoluciona “muy favorablemente, pero sigue siendo grave” tras su infarto cardíaco, informó el lunes el vocero del equipo médico que lo atiende en el Hospital Militar de Santiago.
El doctor Juan Ignacio Vergara dijo que el anciano ex dictador no ha tenido complicaciones, y que si bien aún existe riesgo vital, éste se ha reducido considerablemente.
“Durante la noche el general Pinochet se mantuvo estable. La evolución ha sido satisfactoria dentro de su condición de gravedad que aún mantiene”, informó el jefe de residentes y vocero del Hospital Militar.
Vergara dijo que Pinochet, de 91 años, está consciente y reconoce a sus visitantes, entre los cuales estuvo el lunes el cardenal arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz.
El informe médico consignó que el ex dictador, quien fue internado de urgencia en el establecimiento castrense en la víspera tras los primeros síntomas de un infarto al miocardio, no ha tenido complicaciones derivadas de la angioplastia a que fue sometido para despejar la arteria obstruida.
Indicó que cree que Pinochet se recuperará, pero que deberá permanecer entre 7 y 10 días hospitalizado.
Pinochet se encuentra internado en la unidad de cuidados intensivos coronarios y, según señaló el médico, se han adoptado medidas para evitarle complicaciones, aunque advirtió que se requieren entre 24 y 48 horas para determinar si el paciente está saliendo del peligro de riesgo vital en que está.
Vergara manifestó que Pinochet, que también padece de diabetes, demencia subcortical y otros males, pasó una buena noche, durmió y sigue consciente, pero se mostró cansado con todos los procedimientos médicos a que ha debido ser sometido para salvarle la vida.
La familia del ex gobernante ha acudido en masa al Hospital Militar, donde desde el domingo ha habido una constante vigilia de algunas decenas de partidarios. Con cánticos y gritos han alentado a su veterano líder, aunque también han expresado agresivamente su rechazo al gobierno, a la presidenta Michelle Bachelet y a la derecha política por haberse distanciado de Pinochet tras sus procesamientos por violaciones a los derechos humanos y corrupción.
El lunes una enfurecida mujer joven también rechazó en forma violenta la visita que hizo al centro hospitalario castrense el ex jefe del ejército, el general retirado Juan Emilio Cheyre, a quien calificó de “traidor”, en aparente alusión a la condena que hizo de las violaciones a los derechos humanos cometidas por el régimen de Pinochet entre 1973 y 1990.
La manifestante también lanzó una botella plástica al automóvil del ex militar, sin que la policía interviniera. Cheyre no emitió declaraciones.
El cardenal Errázuriz dijo en el hospital que “es el deber de un católico ser solidario y orar por una persona que está en peligro de fallecer”.
La ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, señaló que no hay una regla completamente establecida respecto al ceremonial al que se debe ceñir el gobierno en caso de la muerte del ex jefe de Estado y que en todo caso será una decisión de Bachelet, quien cuando fue candidata presidencial sostuvo que violentaría la conciencia de los chilenos rendir homenajes al ex dictador.
Blanlot dijo que ella participaría en los honores que le rendiría el ejército a su ex comandante en jefe. Bachelet se negó al llegar al Palacio Presidencial La Moneda, referirse a la situación de Pinochet. La mandataria recibió más tarde al actual jefe del ejército, el general Oscar Izurieta, con quien habría conversado sobre los procedimientos oficiales en caso de muerte del ex dictador.