El candidato presidencial del Frente Sandinista (FSLN), Daniel Ortega Saavedra, encabeza la intención de voto del electorado con el 29 por ciento de la ciudadanía dispuesta a elegirlo Presidente de la República, el próximo cinco de noviembre, según la última encuesta de Cid Gallup, realizada entre el 16 y el 19 de este mes.
El candidato de Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Eduardo Montealegre, quien muestra una intención de voto de 23 por ciento, se encuentra a más de cinco puntos de distancia del candidato sandinista.
La encuesta revela que el 19 por ciento de los consultados aún oculta su intención de voto. Bajo la hipótesis de que este porcentaje se convirtiera en abstención, Ortega llegaría al 35 por ciento y Montealegre quedaría en 28 puntos, lo que definiría las elecciones en primera vuelta a favor del candidato sandinista.
Según el estudio, que tiene un 2.8 por ciento de margen de error, el triunfo de Ortega podría estar garantizado por distintos factores: en primer lugar el hecho de que Montealegre, su principal contendiente, esté cinco puntos por debajo.
Ese escenario, para ganar en primera vuelta, es el previsto en el artículo 147 de la Constitución, acordado entre liberales y sandinistas, uno de los puntos medulares de las reformas constitucionales conocidas como el “pacto” y que se ajustaron al techo histórico electoral de Ortega.
Otro escenario
No obstante la conjetura de que ese 19 por ciento de voto oculto no sea abstención y una parte del mismo decida votar, se estima por comportamiento histórico del electorado que estarían votando por el candidato que se ubica en el segundo lugar, tal y como ocurrió en las elecciones del 2001.
En esa oportunidad, la encuestadora M&R realizó su última encuesta el 19 de octubre de ese año, en la que ubicaba en primer lugar a Ortega con un 42 por ciento de intención de voto, seguido de Enrique Bolaños con un 38 por ciento, y un 16 por ciento de voto oculto que finalmente decidió respaldar a Bolaños que ganó con un 54 por ciento.
Si ese escenario se repite, y al menos la mitad de ese 19 por ciento decidiera moverse a respaldar a Montealegre, se estaría forzando la posibilidad de una segunda vuelta.
De tal manera que en este momento, lo determinante no es tanto el porcentaje de abstención, sino que Ortega ha logrado despegarse lo suficiente para imponerse en primera vuelta.