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Medios y campaña electoral
María José Zamora
La autora es psicóloga

Leyendo una noticia internacional sobre la reelección del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, llamó mi atención una frase que describía su relación con la prensa colombiana, como un “idilio”. Allí encontré la explicación del por qué el Presidente colombiano ha sido reelecto por segunda vez, ha logrado gobernar con éxito y sus esfuerzos por sacar a su país de la violencia y el terror del narcotráfico y la guerrilla, han rendido sus frutos. Estoy convencida de que los medios de comunicación tienen el poder de engrandecer o destruir a un gobernante; pueden apoyar su plan de gobierno o pueden hacerlo fracasar; pueden ser constructores de la democracia o promotores de dictaduras; pueden instruir y educar a la ciudadanía o pueden engañarla y manipularla; pueden ser factor de paz y progreso o por el contrario de violencia e inestabilidad. Por supuesto que esta influencia de la prensa solamente se desarrolla en países donde se respeta la libertad de expresión, donde sus gobernantes son verdaderos estadistas.

El decano de la Facultad de Ciencias de Comunicación Social de la UCA, licenciado Guillermo Rothschuh Villanueva, escribe en un artículo publicado el 30 de junio en LAPRENSA: “Aunque se mantiene el principio de que los medios pueden comprometer sus políticas editoriales, pero no sus políticas informativas, en Nicaragua éste no es un principio que se conjuga con la práctica”. De acuerdo con este experto por la manera en que los medios “seleccionan los temas, abordan la noticia y escogen a sus fuentes, las fronteras divisorias que separan la noticia de lo editorial se ven rebasadas plenamente”. La apreciación del licenciado Rothschuh me ha parecido muy acertada, ya que desde hace algún tiempo he venido comprobando este fenómeno, que en época electoral se hace aún más obvio. La credibilidad y profesionalismo de un medio de comunicación se basa en su capacidad de mantener una línea equilibrada, debe informar objetiva y ampliamente tomando en cuenta todos los elementos de la noticia, no debe omitir información ni destacar solamente aquella que está de acuerdo con sus intereses e ideología, debe tener la capacidad de transmitir la información basada en la realidad, sin contaminarla con apreciaciones subjetivas, porque es el recipiente de la información quien tendrá que crearse su propia opinión.

En general el periodismo en Nicaragua no logra aún ese nivel de profesionalismo; son muy pocos los y las periodistas que se distinguen por informar con objetividad e imparcialidad. Basta recorrer el dial, los canales de televisión o leer los diarios, para concluir que la mayoría están comprometidos con determinados candidatos aunque éstos sean reconocidos delincuentes. La parcialidad de estos medios los descalifica como fuentes de información seria y confiable, sin embargo, logran su objetivo de engañar y manipular a aquellos ciudadanos que carecen de las herramientas necesarias para detectarlo.

Con respecto a los medios independientes, es justo reconocer que hacen un esfuerzo por demostrar este principio; sin embargo, desde mi perspectiva no han logrado aún crear un equipo periodístico balanceado que les facilite concretar este objetivo. Podría demostrar con cientos de ejemplos cómo, quizá muy sutilmente, a través de una fotografía, un encabezado, una pregunta, un comentario o una expresión facial; él o la periodista utiliza el privilegio de su posición para imponer su criterio e ideología, dejando a un lado la imparcialidad que la ética profesional exige.

Conocedores de la influencia de los medios, los políticos con capital mal habido utilizan gran parte de éste para adquirir sus propios canales de televisión, estaciones de radio y periódicos; asegurándose así propaganda gratuita y una tribuna para difamar a sus adversarios. Con respecto a los medios “comprados”, pues no hay nada que hacer; sin embargo, los medios de comunicación que se dicen independientes, como LA PRENSA y el Canal 2, por su credibilidad deberían evitar los favoritismos desmedidos; como el que ha demostrado tener el exitoso caricaturista Manuel Guillén por el partido Movimiento de Renovación Sandinista (MRS).

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