La Universidad Centroamericana (UCA) de El Salvador advirtió este lunes que la criminalidad se encuentra “ fuera de control” en este país, y se sumó a los cuestionamientos por la incapacidad para afrontar ese flagelo.
“La criminalidad con la particular complejidad que la caracteriza es uno de los focos de violencia que se encuentra fuera de todo control. Tanto es así que el mundo del crimen tiene al país al borde de la ruptura territorial, legal, institucional y económica”, aseguró la UCA en su semanario Proceso.
El análisis de la UCA advierte que en El Salvador se está produciendo otra configuración: “la de los territorios controlados por bandas del crimen organizado que ejercen en ellos su propia autoridad, al margen y en contra de las autoridades oficialmente constituidas”.
Con escasos 20,742 km2 y 6.9 millones de habitantes, El Salvador afronta una ola de violencia desatada por la delincuencia y pandillas que deja 12 muertos y unos 500 asaltos a mano armada por día.
A los homicidios se suman las generalizadas extorsiones a transportistas y establecimientos comerciales, tanto en la capital como en el departamento de San Miguel, donde a falta de seguridad apareció la última semana un escuadrón clandestino que amenaza con matar a los delincuentes.
“Estamos frente a un desbordamiento de la violencia criminal, la zozobra se apodera de las personas, mientras los grupos delincuenciales y de maras (pandillas) aumentan”, declaró a la AFP el coordinador de la Comisión de Derechos Humanos Miguel Montenegro.
La Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (Fespad) se suma al clamor generalizado de afrontar la criminalidad con una política preventiva y no con “las fracasadas” operaciones represivas de “Súper mano dura”.
A pesar de contar con más de 16,000 efectivos policiales, El Salvador vive un incremento sostenido de la delincuencia tras el fin de una guerra civil de 12 años en 1992, cuando fueron desmovilizados unos 7,800 guerrilleros y un poco más de 30,000 efectivos del ejército.