Un consejo que monseñor Leopoldo Brenes da a las personas a la hora de decidirse sobre quién votar, es fijarse en cómo explican la realización de las promesas y no solamente en el tipo de promesa.
¿Usted le ha pedido al clero que no se involucre directamente en asuntos partidarios?
No, yo les aconsejo a quienes me buscan, les digo que no se puede hacer la fe con una predicación político-partidista, y en este momento nuestro clero se ha mantenido firme. Yo recuerdo que cuando estaba en Matagalpa yo tenía a mis delegados de la palabra, y a veces los delegados de la palabra me decían que ellos simpatizaban con tal partido y que querían ir a asomarse a una actividad, entonces yo les decía, pueden ir, pero si ustedes me dicen que van a usar la palabra para apoyar a tal partido, retírense de ser delegados de la palabra por este tiempo de la campaña política, porque cuando ustedes estén predicando no van a ver al obispo independiente y fiel, al amigo, sino al miembro del partido, van a quedar con esa marca, van a perder responsabilidad frente a la gente, porque la política es una situación difícil de entender, y muchas veces dirán que no es la persona la que hace la política, sino la institución, la Iglesia, y la imagen de la Santa Iglesia católica debe ser respetada ante todo.
Usted le pidió honestidad a los políticos con sus promesas. ¿Cree que las promesas que ahora se están ofreciendo son factibles o irreales de cumplir?
Como decíamos en la carta pastoral, todas las propuestas casi van parecidas, son de necesidades: empleo, educación, carreteras, medicinas. Ahora todo el mundo está presentando el cómo, y eso es importante, la gente debe ir pidiendo el cómo de las promesas, no las promesas, quien no pueda explicar cómo hará cumplir las promesas, quedará mal ante la gente porque este pueblo es de madurez política y no se engaña fácilmente, de ahí que los proyectos y promesas sean factibles de explicar con palabras, con hechos, no sólo con discursos o encuestas, sino con el cómo.
A propósito de las encuestas ¿usted aconsejaría a la gente que tome en consideración las encuestas para creerle a los candidatos o sus promesas?
Yo pienso que las encuestas no son un dogma, son mapas, a veces son instrumentos, son sondeos que te dan alguna pista, pero uno mira cómo las encuestas suben y bajan a los candidatos. Dependen de dónde se hacen para ser creíbles, las zonas rurales a veces tienen un sentimiento que las encuestas no logran recoger porque a veces no llegan hasta allá, y a veces se quedan con los sentimientos de las zonas urbanas que son otros tipos de sentir, otras perspectivas. Las encuestas son positivas en cuanto le van diciendo a los candidatos qué va pensando la gente de ellos, pero no podemos decir que son realidades, siempre se ha dicho que la verdadera encuesta son el día de las elecciones y ahí sí valen las opiniones.