Con victorias arrolladoras, Andy Roddick y Justine Henin-Hardenne arrancaron ayer con el pie derecho en el Abierto de Estados Unidos, en el que el chileno Nicolás Massú vino de atrás para ser el único latinoamericano en superar el debut.
Dentro de una jornada libre de sorpresas, el estadounidense Roddick y la belga Henin, campeones del torneo en el 2003, rubricaron triunfos en sets corridos para acceder a la segunda ronda.
Con su nuevo técnico Jimmy Connors como testigo, Roddick se olvidó de su papelón del año pasado, cuando fue eliminado en la primera ronda, y aniquiló 6-2, 6-1, 6-3.
Otro tanto hizo Henin Hardenne, al despachar 6-2, 6-1 a la italiana Maria Elena Camerin.
El último Grand Slam de la temporada levantó su telón con un atraso de hora y media debido a la lluvia, con el sol apenas dejándose ver.
Uno de los que tuvo que aguardar que pasara la lluvia para afrontar su compromiso inicial fue Massú. El campeón olímpico de Atenas 2004 vino de menos a más para vencer al italiano Davide Sanguinetti por 6-7 (4), 6-4, 6-4, 6-4.
Su triunfo fue la única nota positiva del contingente latinoamericano en el cemento azul del complejo de Flushing Meadows, ya que el argentino José Acasuso, el brasileño Flavio Saretta y la colombiana Catalina Castaño se despidieron a las primeras de cambio.
Acasuso, 24 cabeza de serie, sufrió su 15 derrota en 21 turnos de primera ronda en un Grand Slam, cuando el tailandés Paradorn Srichapan le doblegó 6-3, 3-6, 7-6 (5), 6-7 (4), 6-3.
El español Tommy Robredo, cuyo quinto lugar esta semana en el ranking de la ATP es la posición más alta en su carrera, borró del mapa a Saretta con parciales 6-2, 6-1, 6-2.
Castaño tuvo un inicio promisorio ante la uzbeka Varvara Lepchenko, pero acabó perdiendo 6-7 (9), 6-1, 6-1.
Roddick nunca se vio en apuros ante Serra, a contracara de su experiencia hace un año cuando el desconocido luxemburgués Gilles Muller le barrió en sets seguidos.