En lo que va del año, el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), a través de una campaña de fiscalización, ha logrado decomisar alrededor de 60 mil pastillas de fosfinas, utilizadas generalmente para curar frijoles, luego de los controles aplicados por las autoridades para el comercio de este producto.
Con la cantidad de pastillas decomisadas, el Magfor estima que se podrían curar alrededor de 360 mil quintales de granos básicos.
La fosfina al ser aplicada suelta un gas incoloro, inflamable, que explota a temperatura ambiente, huele a ajo o a pescado podrido, es levemente soluble en agua y es utilizado como plaguicida para la fumigación de productos almacenados en silos y bodegas.
Debido a esto, su uso está restringido en el comercio local.
El uso de este químico en el país se ha convertido en un problema de salud pública por los altos índices de suicidios, ya que es usado como un arma letal y eficiente.
El insumo, según datos de la Comisión de Plaguicidas, era la causa de más de 200 muertes en el país, de un total de mil afectados. El año pasado esa cifra se redujo a 45 casos y en lo que va del año no se registra ningún caso.
“Estas pastillas que han sido decomisadas podrían ser destruidas, aunque por este momento no sé cuál será el destino de las mismas, podrían ser usadas para mantener en cuarentena los productos que entran al país”, indicó Denis Salgado, titular de la Dirección General de Protección y Sanidad Agropecuaria del Magfor (DGPSA).
Cada año Nicaragua importa cerca de 20 mil kilogramos de fosfina, de los cuales, unas 16 mil se destinan al uso industrial. El restante no se sabe adónde va a parar. Los importadores periódicamente reportan a DGPSA, del Magfor, el destino y las cantidades entregadas al usuario final.
El funcionario indicó que las pastillas decomisadas posiblemente entran al mercado nacional de forma ilegal, provenientes de Costa Rica y Honduras, donde la circulación de la misma es libre.
campaña sostenida
Según Salgado, la DGPSA en conjunto con la Asociación Nicaragüense de Formuladores y Distribuidores de Agroquímicos (Anifoda) han venido impulsando desde el 2005 una campaña de fiscalización a los establecimientos que comercializan agroquímicos y que venden la fosfina.
“Las inspecciones se han realizado a establecimientos ilegales ubicados en Managua y los diferentes departamentos del país”, señaló Salgado.
En teoría sólo los exportadores de granos básicos están autorizados para importar y utilizar la fosfina.