Un total de 3,700 tortugas fueron liberadas en el Lago Cocibolca, precisamente en los humedales del refugio de Vida Silvestre Los Guatusos, en el departamento de Río San Juan.
La Viceministra del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), Lilliam Osejo, junto a funcionarios de las diferentes instituciones del Gobierno en el departamento y organismos que trabajan en pro del medio ambiente, liberaron a las crías en un acto que la viceministra calificó de “emocionante”.
Osejo dijo que por primera vez en su vida participaba en esa actividad que “sirve de ejemplo principalmente para la Costa del Caribe, donde la tortuga tiene veda indefinida y donde hay gritos de muchas familias que se alimentan y viven económicamente de esa actividad y dicen que los están matando de hambre”.
La funcionaria gubernamental puso de ejemplo para la sobrevivencia familiar la alternativa de cultivar los huevos como lo hacen en Papaturro, y liberar el 20 por ciento.
En ese sentido, instó a retomar esa experiencia y de “esa manera estamos cuidando ese recurso tan valioso que es la fauna, más cuando se trata de la tortuga que está en peligro de extinción”, apuntó.
COMERCIALIZANDO Y PROTEGIENDO
José Luis Galeano, delegado del Marena en el departamento de Río San Juan, explicó que las tortugas liberadas fueron cultivadas en el zoocriadero de Papaturro, para lo cual fue autorizada la empresa Comercializadora de Productos de Vida Silvestre de Río San Juan (Comprovisa) que trabaja con los comunitarios y reciben apoyo de la Fundación Amigos de Río San Juan (Fundar).
El proceso de cultivo es controlado diariamente por los guardaparques, ubicados en el refugio de Vida Silvestre Los Guatusos.
Galeano destacó la visión empresarial que han desarrollado los comunitarios, pues 17 familias se dedican a esa actividad protegiendo el recurso que antes se comían.
“Han hecho a un lado la agricultura tradicional”, señaló.
Maribel Chamorro indicó que Comprovisa es la primera empresa comunitaria existente a nivel nacional. Cuenta con 28 socios ubicados en El Castillo y Los Guatusos y además de la crianza de tortugas, tienen mariposario e iguanario.
Explicó que tienen seis años de estar trabajando en esa dirección, contando con la asistencia técnica de Fundar. Poseen 20 bancales con capacidad para 20 mil huevos. Éstos son recolectados en la época de verano.
Chamorro estima que han exportado hacia Costa Rica entre 12 y 14 mil tortugas anualmente y el resto lo liberan.
Por cada galápago reciben 75 centavos dólar. “Para cada familia esta actividad es más rentable que la agricultura, pues le permite un importante ingreso, cada familia recibe en el año hasta un mil dólares”, afirmó.