Nicaragua unida en reconciliación, triunfa, dice la consigna del FSLN, que una vez más maneja a su conveniencia personal y partidaria los intereses de la nación. Ahora pretende hacerle creer al pueblo nicaragüense que esta agrupación política representa la integración perfecta de los diversos sectores capaces de dar soluciones a las problemáticas del país.
El comandante, para esta campaña electoral, se hace acompañar como candidato vicepresidencial del señor Jaime Morales Carazo, antiguo dirigente civil de la contrarrevolución que enfrentó militarmente a la administración sandinista en la década de los años ochenta, y uno de los reorganizadores del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) que derrotó al comandante en las elecciones de 1996 y 2001.
El Frente Sandinista, liderado por el comandante Daniel Ortega en fórmula presidencial con el señor Jaime Morales Carazo, pretende presentarse ante el electorado nacional como una organización que se ha reencontrado y armonizado con sus antiguos adversarios. Sin embargo, ¿qué intereses o los intereses de qué sector representa el señor Morales Carazo? ¿Y qué intereses persiguen con esta alianza el Frente Sandinista y Ortega?
Es fácilmente notorio que este partido, con la actual fórmula presidencial, únicamente obedece a los intereses personales del comandante Ortega y su “campaña electoral de reconciliación y unidad”. Sin embargo, el actual Frente Sandinista como organización política ni siquiera se ha entendido con la misma corriente de pensamiento que hoy los obliga a enfrentarse en las urnas electorales, como es el MRS. ¿Cómo se puede hablar de unidad y de reconciliación nacional?
El Frente Sandinista ha tenido como adversarios políticos a sectores que han representado un determinado interés, con los cuales no se ha reconciliado en su totalidad. Se hace un intento para las elecciones pasadas con la llamada convergencia nacional, aglutinando a varias corrientes y partidos políticos pequeños que sí obedecen a un interés político-social en particular.
Para estas elecciones nacionales, la fórmula presidencial Ortega-Morales obedece claramente a un entendimiento y acercamiento personal entre estos dos actores de la política nacional. En esta fórmula lo único que vemos representado es que estos dos señores se han entendido y ahora son aliados, ambos a título personal y no en representación de un colectivo, cada uno obedeciendo a sus intereses individuales y no en representatividad de un determinado sector.
El FSLN, como estrategia de campaña, pretende hacer creer al pueblo nicaragüense que los intereses personales de estos dos señores son y representan los intereses de la nación, que el beneficio obtenido de esta alianza personal en fórmula presidencial es la solución a los problemas nacionales.
Es inevitable preguntarse qué intereses colectivos o gremiales se están representando en esta fórmula presidencial. El pensamiento sandinista dividido, el liberalismo confrontándose entre dos grandes sectores, los contras, recontras y rearmados en agrupaciones políticas diferentes, los conservadores dispersos en otros partidos; así que la unidad y reconciliación que pretende proyectar la campaña del FSLN obedece únicamente a intereses personales, no a los partidarios y menos a los nacionales.
El FSLN, como partido político desde hace años, ha venido sirviendo a los intereses meramente partidarios. Hoy en día su espectro de acción se viene reduciendo a servir únicamente a los intereses de su máximo dirigente. Con lo que cada día que pasa esta agrupación política que se gestó de las entrañas del pueblo, se viene olvidando de los intereses de las mayorías, de los del partido y pasa al servicio de los intereses de un solo hombre.