Una mujer kurda describió el miércoles cómo se refugió en una cueva con sus hijos mientras aeronaves iraquíes bombardeaban su pueblo con armas químicas durante el régimen de Saddam Hussein.
El testimonio de Adiba Oula Bayez se conoció durante el segundo día del juicio por genocidio contra Saddam. El ex dictador y seis de sus colaboradores son acusados de orquestar la campaña de Anfal en 1987-1988, una operación militar contra los kurdos al norte de Irak que dejó decenas de miles de muertos.
Bayez describió cómo el bombardeo de Balisán el 16 de agosto de 1987 levantó una humareda “que olía a manzanas podridas”.
“ Mi hija Narjis se me acercó y empezó a quejarse de un dolor en los ojos, en el pecho y en el estómago”, contó Bayez, madre de cinco. “Cuando fui a lavarle la cara... mis otros hijos estaban vomitando”.
“ Luego yo me empeoré. Fue ahí cuando me di cuenta que eran armas venenosas y químicas”, dijo.
Bayez dijo que los habitantes de Balisán huyeron en mulas para refugiarse en cavernas, pero los helicópteros venían y bombardeaban las montañas para evitar que los habitantes encontraran refugio.
“Al igual que otros habitantes, no podía ver por el gas”, dijo. En las cuevas, explicó, “la gente estaba vomitando sangre y muchos tenían quemaduras. Lo único que sabía es que estaba agarrando con fuerza a mis hijos... No podía ver, no podía hacer nada, lo único era gritar: ‘No me quiten a mis hijos’”.
Los habitantes de Balisán fueron llevados a un campamento de prisioneros. Bayez dijo que cuatro personas que estaban con ella en la misma habitación murieron. En su quinto día en prisión dijo que abrió sus ojos hinchados con los dedos y vio a sus hijos con los ojos hinchados y ennegrecidos.
El testimonio de Bayez es similar al de otros dos supervivientes del ataque contra Balisán y la localidad de Sheik Wasan, y que testificaron el martes. El esposo de Bayez, Ali Mostafa Hama, presentó su testimonio el martes.
Preguntada sobre a quién quiere culpar respondió: “Contra Saddam Hussein, Ali Hassan al-Majid (alias “El Químico Ali”, hermanastro y primo de Hussein) y todo el mundo en la banca de acusados. Que Dios les quite la vista a todos”.
Saddam y los otros acusados pueden ser condenados a la horca por el caso de Anfal.
El ex dictador iraquí también espera el veredicto de su primer juicio, por la muerte de 148 chiítas en una redada en 1980. El 16 de octubre se sabrá la condena, que también podría ser de pena de muerte.