Para mañana 24 de agosto estaba programado uno de los acontecimientos más importante de la historia de San Rafael del Norte, se trata de la exhumación de los restos del padre Odorico D’Andrea, cuya exhumación dará lugar al primer paso para el proceso de canonización del fraile considerado un Santo por sus múltiples milagros y obras por este pueblo, pero este acontecimiento tendrá que esperar porque para ello deberá estar listo la ampliación de la capilla donde descansan los restos del sacerdote y esto aún no ha sido posible.
La falta de finalización del santuario es una de las causas del porqué se ha pospuesto la exhumación y porque uno de los enviados de la comisión proveniente de Roma tuvo atrasos con su viaje, según lo confirmó Gloria Elena Blandón Úbeda, miembro del Comité Amigo del padre Odorico.
“Por el momento se mantiene como fecha tentativa el 16 de octubre de este año, pero no es nada oficial porque dependerá que la construcción esté lista y aún nos hace falta un 45 por ciento por falta de los recursos económicos suficientes”, dijo Blandón.
A SU ALTURA
Y aunque el padre Odorico D’Andrea fue un hombre humilde, que incluso dormía sobre ladrillos y llevaba sus hábitos remendados, muchos feligreses insisten en que el mausoleo debe estar a “la altura de un Santo”.
La remodelación del mausoleo consistirá en la ampliación de la capilla donde está enterrado el cura, la construcción de una cúpula, revestimiento de mármol de la tumba, una dedicatoria impresa en bronce, así como la colocación de cuatro ángeles, que podrían traer de Italia, país de origen del padre Odorico.
VIDA DE SANTIDAD
Apenas se está iniciando el proceso de canonización del padre Odorico, pero la gente de San Rafael del Norte y sus alrededores tiene plena convicción de que él es un Santo, tanto es así, que el libro de visitas —que se encuentra en la entrada de su tumba— está lleno de testimonios de los milagros concedidos.
Gran parte de los testimonios está siendo recopilada en un libro ubicado en la entrada del mausoleo, con el objetivo de enviarlo al Vaticano para acelerar el proceso de canonización.
Pero para poder iniciar una causa de canonización se debe tener la certeza de que la persona postulada haya tenido una vida de santidad y que por lo menos la conserve cinco años después de su fallecimiento.