A veces escuchamos ciertas palabras y después las usamos sin saber exactamente su significado exacto. Sin embargo, es importante conocer las sutilezas que diferencian a una palabra de otra o las disímiles formas con que puede llamarse a un mismo fenómeno.
Es el caso de la palabra tifón. Así se llama en el mar de la China a los imponentes huracanes que allí se dan, y denominan “daai fun”, pero los portugueses cuando arribaron a la China lo asumieron como “tufão”.
Después llegó al español con un cambio de u por i, seguramente por la influencia del latín typhon, que Plinio Apuleyo había usado con el significado de “torbellino”.
Claro que él lo tomó del griego Typhon, que es el nombre de un monstruo de la mitología olímpica.
Hay que remitirse a la mitología griega para encontrar el significado inicial de esta palabra, pues Tifón es una divinidad primitiva que se presenta en forma de huracán destructor o como un gigantesco monstruo con alas y un centenar de serpientes en sus muslos, mientras lanza llamas por la boca.
Tifón fue el último hijo de Gea. Cuando Zeus expulsó a los Titanes del cielo, la enorme Tierra tuvo a su hijo menor con la ayuda de Afrodita. Tifón es la figuración de las fuerzas volcánicas.
Entre los hijos de Tifón están Cerbero, la Quimera, la Esfinge, la Hidra de Lerna, el Dragón Ladón, el León de Nemea, el Águila de Prometeo. También es padre de los cálidos y peligrosos vientos por lo que es vinculado con la palabra tifón.
El tifón es un fenómeno natural que recibe otros nombres, en dependencia de la región del mundo donde se produzca. Ciclón, huracán o tifón definen lo mismo: la manifestación más violenta de las depresiones tropicales.
Este se crea y crece sólo en los mares calientes cuando la temperatura del mar alcanza 27 grados Celsius a una profundidad de 80 metros y cuando el aire de la atmósfera alta es frío.
Sólo se produce en determinadas épocas del año, que varía según el lugar, por ejemplo, de enero a marzo en el Océano Índico y recibe el nombre de tifón. De junio a noviembre en el Caribe y las costas de Florida, donde se le dice huracán o ciclón.
Su recorrido puede alcanzar miles de kilómetros y su actividad puede durar cerca de una semana. Cuando llega a tierra pierde intensidad.
Otro fenómeno natural es el tornado, el cual aunque turbulento, es más local y pequeño que un ciclón. Es una columna de aire que gira violentamente y se extiende desde una tormenta eléctrica hasta el suelo.
Se dan en diferentes puntos del planeta, pero se ven con mayor frecuencia en Estados Unidos. Afirman que en un año típico pueden haber 800 tornados en toda la nación, con daños tremendos.