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Esta familia libanesa retorna a su aldea del sur, mostrando signos de victoria y su alegría por el fin de las hostilidades. (LA PRENSA/AFP/Patrick Baz)
Precaria tregua en el Líbano
Israel y Hezbolá claman victoria. Miles retornan a sus hogares en el sur libanés
Patrick Rahir
BEIRUT/ AFP

El cruce de ataques cesó el lunes en Líbano, dejando vía libre a miles de desplazados para emprender el camino de vuelta a sus casas, pero la tregua se vio rápidamente fragilizada por el rechazo de Hezbolá a desarmarse de inmediato y la advertencia de Israel de que no bajará la guardia.

Después de un mes de guerra devastadora, los combates llegaron a su fin a las 08:00 horas locales (medianoche del domingo en Nicaragua), en virtud de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU para el cese de las hostilidades.

Israel advirtió, sin embargo, que conserva su derecho a la autodefensa.

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, aseguró que su país “no aceptará el más mínimo ataque contra su soberanía” y perseguirá a Hezbolá “en cualquier lugar y en todo momento”.

“Ya no existe el Estado dentro del Estado”, indicó Olmert en referencia al partido chiíta, que en los últimos seis años ha controlado el sur de Líbano.

Por su parte, el jefe de Hezbolá, Hassán Nasralá, reivindicó una “victoria estratégica e histórica para todo Líbano y la resistencia” a la vez que se opuso al desarme inmediato de la milicia.

“La cuestión del desarme no puede ser solventada de forma prematura y bajo la presión, la intimidación o la provocación; debe ser solucionada a través del diálogo entre libaneses”, declaró Nasralá.

La Resolución 1701 del Consejo de Seguridad prevé que Hezbolá deponga las armas tras el despliegue del ejército libanés en el sur de Líbano.

El presidente estadounidense, George W. Bush, consideró por su parte que Hezbolá “sufrió una derrota” en el conflicto con Israel, y predijo que la influencia del grupo en Líbano declinará.

Por millares, las familias libanesas que habían huido de las bombas iniciaron el viaje de regreso. En los alrededores de la ciudad de Saida, puerta de entrada al sur del país, se formaron gigantescos atascos, con centenares de vehículos que bloqueaban por completo la carretera del sur.

En Tiro, ciudad portuaria 40 km más al sur, devastada y aislada del resto del país desde hace una semana, los civiles salían de sus refugios, exhaustos, y con el único fin de volver a casa.

También en el este del país, largas filas de vehículos cruzaban la frontera entre Siria y Líbano y avanzaban por carreteras horadadas.

El ministro israelí de Defensa, Amir Peretz, aseguró que el alto el fuego era “respetado”, aunque hubo un par de escaramuzas tras su entrada en vigor.

De todas formas, el gobierno mantuvo la consigna para los habitantes de la zona fronteriza del norte de Israel —blanco del lanzamiento de cohetes de Hezbolá en las últimas semanas— de permanecer en sus refugios.

El cese de los combates es la primera etapa para la aplicación de la Resolución del Consejo de Seguridad, que prevé la retirada de las fuerzas israelíes del sur del país árabe, donde se desplegarán 15,000 hombres del ejército libanés y otros 15,000 de la Fuerza Interina de la ONU en Líbano (FINUL), que ahora cuenta con 2,000 efectivos.

En los últimos días, Israel movilizó hasta 30,000 soldados en una amplia ofensiva en el sur de Líbano, para tratar de ganar terreno a los combatientes de Hezbolá, objetivo de sus operaciones lanzadas el 12 de julio a raíz de la captura de dos de sus uniformados por parte del partido chiíta.

Durante los 32 días de guerra, las tropas israelíes toparon con una férrea resistencia de Hezbolá, amos de esa región montañosa, en sus esfuerzos por avanzar hasta el río Litani, paralelo a la frontera a una distancia de entre cinco y 30 km.

El lunes, el ejército hebreo empezó una tímida retirada del sur del país vecino, mientras el general Gai Tzur, comandante de las fuerzas desplegadas en ese sector, aseguró que sus tropas están en posición de conquistar, “si es necesario, todo el sur de Líbano, hasta el sur del Litani, en algunos días”.

El gobierno israelí mantuvo por su parte el bloqueo aéreo y marítimo sobre el país vecino, hasta la puesta en marcha de un mecanismo de control sobre el contrabando de armas.

Tras la aplicación del alto el fuego, se produjeron algunos incidentes aislados, como la muerte de, al menos, cuatro combatientes de Hezbolá a manos del ejército israelí, según indicó un portavoz militar.

Aparentemente, las tropas hebreas abrieron fuego después de que se les acercaran hombres armados.

A partir de ahora, la ONU deberá supervisar la puesta en práctica de la Resolución 1701. Así, el comandante de los Cascos Azules en Líbano se entrevistó el lunes con responsables libaneses e israelíes para preparar la retirada hebrea del sur de Líbano y el despliegue del ejército libanés. Israel insiste en que el despliegue sea “inmediato” para impedir que Hezbolá retome el control de sus posiciones en la región.

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