El nombre de la niña Iris Yorlenis González Sánchez, de 13 años, fue escrito sobre el cemento fresco de su bóveda, con el puño y letra de algún familiar, luego de realizarse sus funerales en el Cementerio General de Diriamba, ayer martes al mediodía.
La pequeña Iris, que apenas empezaba a vivir y quizá tenía muchos sueños para el futuro, fue víctima de una bala desperdigada que salió de un arma que manipuló el campesino Javier Martínez González, de 23 años, originario de la comunidad Tecomapilla, según el informe de la Policía de Carazo.
La pequeña que falleció el lunes en la madrugada tras recibir una bala en su cabeza, fue velada en su casa de habitación en Guisquiliapa, desde ese momento, y trasladada a Diriamba para su funeral este martes a las once de la mañana.
La familia es originaria de la comunidad rural Buena Vista del Sur.
El caso que conmocionó a la población creó reacciones de los ciudadanos, en vista de que la delincuencia que azota la ciudad cada día deja saldos rojos y, en este caso, la muerte de una inocente.
Silvia Narváez, líder de Guisquiliapa, pidió justicia por este caso y exhortó a las autoridades policiales a ser más beligerantes con la delincuencia.
“No podemos permitir que los jóvenes se hundan en la droga, en el licor y en la vagancia”, dijo Narváez, tras señalar que este caso fue provocado por el accionar de la delincuencia.
MADRE CLAMA JUSTICIA
Antonia Sánchez, madre de Iris, se pregunta por qué le tocó a ella vivir ese dolor. La joven mujer pidió justicia contra el causante de este hecho.
Este martes el sepelio se realizó al mediodía después de una misa de cuerpo presente en la Basílica de San Sebastián.
El cortejo fúnebre fue acompañado por amigos y pobladores solidarios con la tragedia que enlutó a esta familia.
tragedia al atardecer
El hecho ocurrió el pasado domingo en una calle de Jinotepe, al caer la tarde, y según el implicado disparó su arma para defenderse de cuatro pandilleros que le querían arrebatar varias cadenas de plata.
El disparo segó la vida de la niña, quien estaba esperando un bus, cerca del lugar del conflicto entre el campesino y los antisociales.