La Policía de Chichigalpa remitió ayer al Ministerio Público el expediente donde se acusa de asesinato atroz a Oscar Danilo Alonso Maradiaga (18), principal sospechoso de la muerte de una adolescente en una comarca de esa localidad.
Teresa Anabell Calero Quezada fue encontrada estrangulada, mancillada y abandonada en un cauce de la comarca rural La Cuitanca, por una mujer que pasó por el lugar, 30 horas después que salió de su casa de habitación con rumbo al colegio, donde cursaba el primer año.
La juez Primero de Audiencia, Rosario Ibarra, recibirá la acusación y mandará a oír la declaración inicial de Alonso, ex marido de la occisa y quien fue capturado la noche del lunes en la comarca Cosmapa, jurisdicción de Chinandega, lejos de la casa donde vive con sus padres.
Durante su detención, interrogó a los agentes por qué lo detenían. El reo negó que huía y dijo que estaba largo de su casa porque buscaba trabajo.
ÚNICO SOSPECHOSO
Las investigaciones policiales se encausaron a perseguir al ex marido, porque los testimonios de los vecinos de donde vivía la joven afirmaban que Alonso insistía en regresar con ella y que “si no era de él, de nadie más”.
“Él no confiesa su culpa”, dijo el capitán Gerardo Méndez, jefe policial de Chichigalpa, quien resalta que “hay muchos indicadores que lo implican, entre éstos está el acoso a su ex mujer, las amenazas de muerte, sus enloquecidos celos”, detalló.
Lo curioso del caso es que una vez detenido, Alonso no ha tenido visita alguna de sus familiares, y sus padres biológicos advirtieron a la Policía que procediera de acuerdo a los cargos que se le imputan, porque consideran que “es un muchacho que está fuera de su control”.
Anabell Calero mantuvo relaciones con su victimario hasta 11 meses antes de su muerte. Según sus familiares, ella recibió una paliza de su pareja cuando gestaba el séptimo mes de embarazo, por lo que lo abandonó.