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(Ilustraciones: La Prensa/Internet, Fotoarte/E. Espinales Guido)
Muñequitos en la memoria
Las risas de Lindo Pulgoso, las aventuras del Oso Yogui y la inocencia de Los Pitufos fueron borradas de un plumazo de la pantalla chica, poniendo en su lugar cintas animadas con una fuerte carga de violencia y últimamente hasta de sensualidad erótica
María José Amador
revista@laprensa.com.ni

Un marinero con un solo ojo, de brazos tatuados con dibujos de anclas, quien pasa la mayor parte de su vida discutiendo y peleando por el amor de una mujer flaca y fea llamada Oliva, fue uno de los personajes más conocidos e imitados en Nicaragua desde la década de los sesenta. Su nombre es Popeye y cada vez que está en problemas hace uso de su arma secreta: espinacas, con las cuales obtiene una fuerza sobrenatural que le ayuda a poner fin al conflicto a punta de golpes.

Popeye fue uno de los primeros dibujos animados que se presentó en Nicaragua en la década de los sesenta. Pero el origen de este marinero se remonta a 1929. No parece que tenga casi 80 años, ¿verdad?

Años más tarde llegó al país debido a que en Nicaragua la primera transmisión televisiva se realizó en 1956 y para ese entonces la programación estaba enmarcada en juegos deportivos y actividades culturales.

En esta serie animada la violencia no iba más allá de los golpes que el marinero le propinaba a su rival sentimental Brutus, sin embargo, creaba conciencia en los padres de familia para que alimentaran sanamente a sus hijos, incluyendo en sus dietas las famosas espinacas.

“Al país llegaron caricaturas como Popeye, La Pequeña Lulú, Porky, entre otras, que eran transmitidas por Canal 6, muy diferentes a las que vemos hoy en día”, recuerda Armando Oviedo Lacayo, programador de Canal 2, quien además relató que para transmitir una serie de dibujos animados se establece un acuerdo con la compañía que la distribuye.

INOCENTE Y SUFRIDA

Aquella rubia llamada Candy White, de ojos tristes y cabello esponjado, fue un icono para las jovencitas de la época de los setenta. La serie se llamaba Candy Candy y es una animación japonesa, que en clave de melodrama cuenta la historia de una niña huérfana, que fue llevada al Hogar de Pony (un orfanato) hasta cuando llega a su adolescencia.

A Candy le pasan dificultades que la hacen crecer como persona, desde haber sido abandonada, pasando por enamorarse varias veces y ser rechazada, ser adoptada por una familia millonaria, ser enfermera y separarse de sus seres queridos.

Candy tuvo tanto éxito que las canciones de la serie animada eran cantadas por sus niñas fans y las historias recontadas y comentadas en el recreo de los colegios.

Candy Candy se transmitió en Canal 6 primeramente y en la década de los noventa se repitieron algunos capítulos en Canal 12. Esta es la única serie que no se presenta en ningún canal nacional ni en la televisión por cable, ya que desde 1994 quedó prohibida su transmisión debido a un conflicto entre la escritora y la dibujante.

CÓMICA Y SILENCIOSA

La Pantera Rosa, personaje que aún se mira en la televisión nacional e internacional, es otro de los que entretuvo a los menores que hoy tendrán más de cuarenta años.

La Pantera Rosa es considerado un personaje con clase y elegancia. Generalmente se mete en algún lío o simplemente realiza tareas bastante comunes pero con un toque cómico singular. La violencia no tenía lugar más que en los pequeños accidentes que se disfrazaban de escenas cómicas, lo cual no generaba una cultura de violencia.

EL CAMBIO

Las anteriores y otras caricaturas animadas han sido sustituidas por otras llenas de acción, violencia y hasta de sensualidad, que a veces raya en lo erótico. Se han hecho críticas fuertes de la violencia que presentan los actuales dibujos animados a diferencia de los que están en el recuerdo, así como la exposición de algunas partes femeninas.

Por ejemplo, Sakura Card Captor, personaje japonés, viste sensuales escotes y minifaldas que muestran la belleza física de la mujer, mientras Candy cubre su cuerpo para realzar los sentimientos y el lado humano.

A los personajes cómicos los han reemplazado las luchas y guerras entre japoneses y chinos, así como los conflictos espaciales y los superhéroes que se introducen en máquinas transformers.

Mientras, La Pantera Rosa, Popeye, Los Pitufos, El Oso Yogui son sólo historias que descansan en la memoria de quienes disfrutaron uno a uno sus capítulos, cuyos hijos tendrán que conformarse con saber de su existencia, a través de los cuentos de sus padres.

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