El recarpeteo de 65 calles en el centro de Chinandega, las aguas negras en dos repartos periféricos y una ofensiva en las jornadas de limpieza, son las herramientas con que el alcalde sandinista de Chinandega, Julio Velásquez, combatirá la mala educación ambiental de sus conciudadanos.
“Es que los chinandeganos somos cochinos”, fue la frase con la que el edil resume el proceder de los pobladores. Y pidió que hagan buen uso de los recipientes de basura.
“No barramos hacia la calle, recojamos la basura y esperemos a que pase el tren de aseo” como esfuerzo mínimo para ver nuestras calles limpias, dijo el alcalde.
UN ESFUERZO
Velásquez asegura que destina el 25 por ciento de sus ingresos, calculados en 92 millones de córdobas anualmente, para obras sociales del municipio. “Yo creo que la ciudad se verá limpia si cada uno barre el frente de nuestras casas”, es la única forma para que todos contribuyan al mejoramiento ambiental y el ornato público.
Mi prioridad es ver limpia a Chinandega, eso me puede costar unos cincuenta millones de córdobas, que no es sólo mi deseo, la contrapartida de la comunidad es que limpien al menos el frente de sus casas, insistió.
La Alcaldía de Chinandega no quiere nada con el Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE) porque les exige que deben construir centros de salud y escuelas, cuando son infraestructuras que le corresponde construir al Gobierno central.
Supernumerarios
“Somos Alcaldía para servir, uno viene aquí por cuestiones políticas, a mí me puso mi partido el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y me eligió la gente, pero quiero aclararte que tengo una planilla de un millón 800 mil córdobas quincenales, son 700 empleados y esa carga es pesada”, justificó.
El alcalde Velásquez afirmó que ante el Ministerio del Trabajo pidió un plan de retiro de cien trabajadores, pero no lo he hecho, porque para eso tengo que tener un millón 600 mil córdobas para cubrir los beneficios de los cesanteados, dijo.
“El que aquí por licor o por irresponsabilidad falle, se irá sin liquidación; no ando detrás de nadie, pero superviso y al que agarre movido, se va”, advirtió.