Cuidado con falsos profetas que vienen a nosotros vestidos de ovejas que por dentro son lobos rapaces. Jesús el Maestro nos dice por su fruto los conoceréis porque quiso que nosotros supiéramos juzgar los corazones de los demás por sus acciones.
En estos momentos cruciales de elección para el pueblo de Nicaragua debe ser sabio y juzgar por los hechos que es lo más conveniente para el país, y no tanto por las promesas porque cualquiera puede prometer cualquier cosa.
Cómo quisiéramos los nicaragüenses que el líder del Frente Sandinista hubiera cambiado y no ser el desestabilizador del país y el que divide al país y no seguir haciéndole daño a Nicaragua con su ansia desmedida de poder con su prepotencia de dictador desde abajo controlando todos los poderes del Estado, unos por intervención directa, y el Ejecutivo por intimidación y violencia.
A pesar que su consigna electoral es la unidad se ha convertido en un dictador en su partido, se adueñó de él y lo dividió eliminando líderes valiosos del Frente Sandinista con nuevas ideas que hubieran democratizado y modernizado el partido, violando los estatutos de su organización política para autoelegirse como candidato.
Su control del Poder Electoral y las denuncias que se está montando un fraude electoral para garantizar su triunfo es una seria preocupación de la ciudadanía.
El acercamiento con sus enemigos del pasado, la Iglesia católica a través de la manipulación de un líder religioso para obtener supuestamente la simpatía de los votantes católicos, intentando destruir la imagen de la culebra que él mismo aludió a su persona en la pasada campaña electoral, lleva a una lectura suspicaz del pueblo quien percibe que eso no es más que una maniobra electoral para satisfacer su obsesión de poder.
A pesar que hay cinco ofertas electorales existe la percepción de los ciudadanos que no hay por quién votar y el pueblo está decepcionado de los políticos y la política por lo que puede ocurrir una gran abstención como paso en las elecciones municipales y el ganador con esta abstención sería el candidato del Frente Sandinista que fácilmente se llevaría el triunfo aunque no tendría legitimación, pues no estaría respaldada su elección por la mayoría del pueblo.
El triunfo del candidato del FSLN con esos antecedentes puede ser catastrófico para Nicaragua, alejando la inversión, dividiendo el país, más exilio y tambores de guerra, porque si no ha cambiado por lógica va a seguir haciendo las mismas acciones dictatoriales imponiendo ideologías extrañas a la democracia que han resurgido en algunos países latinoamericanos por el crimen del neoliberalismo económico de no hacer justicia con los más necesitados y resolver el problema de la miseria y la pobreza.
Para evitar esta posible amenaza para el pueblo de Nicaragua es que los otros partidos en la contienda electoral para que desistan ellos también de sus ambiciones desmedidas de poder si aman más a la Patria que a ellos mismos y si son defensores de la democracia que se encuentra amenazada con la actual dictadura del Frente Sandinista se conforme otra UNO para impedir el triunfo del pacto y la dictadura.
Dicen que el pueblo tiene el gobierno que se merece pero el pueblo de Nicaragua no se merece más dictaduras, no se merece de nuevo la polarización y que no se produzca riqueza por la pobreza de las ideologías y no tengamos nada para repartir más que más pobreza.
Si toda la argumentación de este artículo está equivocada y nuestro hermano nicaragüense candidato del Frente ha cambiado, sólo basta probarlo con nuevas acciones que le den credibilidad: rompimiento del pacto, permitir la democratización en su partido, dejar de estar gobernando desde abajo controlando los poderes del Estado y el Poder Judicial especialmente, dejar de controlar el Ejecutivo con intimidación y violencia, desistir al país en vez de unirlo que es su consigna y país dividido es ingobernable y sólo nos lleva desgraciadamente a la confrontación y más sufrimiento para Nicaragua.
Su cambio verdadero puede contribuir a lograr su consigna de unidad nacional y todos juntos luchemos por un proyecto de nación que saque adelante a Nicaragua.