Nicaragua, tierra de lagos, lagunas y ríos, padece de sed. Parece increíble pero es realidad. Los ingenieros han dicho que el agua está donde no debía estar, que en vez de estar en los lagos, lagunas y ríos debía estar en todos los hogares de nuestro país y no sólo en algunos. Eso es cierto, pero para lograr esto hace falta mucho dinero (divisas), conciencia nacional y, por supuesto, energía, para no hablar con mucha pena de la solidaridad internacional (incluyendo a los grandes bancos, creados para el desarrollo de los países pobres o empobrecidos), pero el agua sigue en sus lugares, menos donde hace falta que es en el grifo del pobre.
Desgraciadamente, el agua para consumo humano es un producto industrializado y hacerla llegar a las casas pobres cuesta, en la mayoría de los casos, muchos millones de dólares ya que aún el agua de lluvia que mucha gente recoge no es potable, aunque sirve para otros usos en el hogar.
Sólo nos queda pensar que la solución tiene que ser buscada a través de un gran proyecto que podríamos llamar Agua Para Todos, estudiado dentro de la tecnología actual que cubra al país entero y darle la alta prioridad que merece, aprovechando los recursos naturales que Dios nos dio.
Hace muchos años se realizó un gran estudio que hacía uso de las aguas del Gran Lago por medio de bombeo y pozos perforados en la zona de Tisma y conduciendo las aguas hacia el este, con capacidad para abastecer a Granada, Masaya, Carazo y Managua, con el tratamiento requerido. Por razones de aquel tiempo no se llevó a la realidad. La URSS intentó meterle el diente pero alegó que ellos no producían bombas del tamaño necesario.
Después nos quedamos bombeando aquí y allá, sin un estudio hidrogeológico de las ciudades y pueblos para proceder racionalmente a explorar los acuíferos. Japón ha ayudado en algo con su tecnología y su técnica en varios casos. Por su parte Enacal ha trabajado con recursos y alcances precarios. No basta perforar pozos a las comunidades sin un respaldo de personal técnicamente capacitado para mantener funcionando bien los sistemas y no podemos esperar mucho de las municipalidades, que viven atenidas a las transferencias del Gobierno Central, siempre escasas. Falta iniciativa local e inversiones bien estudiadas, mientras alguien se compadezca de la situación.
Hay pequeñas inversiones que podrían ser emprendidas localmente y que resolverían dos grandes problemas: derrumbes y deslizamiento de cerros en las zonas montañosas y la escasez de agua. Ya existen estudios técnicos de la vulnerabilidad de las poblaciones ante derrumbes o deslizamiento en algunas municipalidades, y si no tienen para alguna en particular realizarlos con recursos propios mediante empresas que ofrecen ese tipo de servicios, por una parte y recurrir a la instalación de “drenes horizontales” que consisten en pequeños tubos perforados en los taludes o paredones de las zonas vulnerables, los cuales drenan el agua retenida por el suelo (responsable de la inestabilidad de dichas lomas) y conducirlas es estanques excavados en sitios apropiados, los que si son impermeabilizadas con telas plásticas pueden almacenar grandes cantidades de agua que puede ser tratada en la red de distribución.
El equipo de perforación y la tubería o dreno y el procedimiento de instalación pueden ajustarse a los requerimientos de especificaciones como las especificaciones generales para las construcciones de calles, caminos y puentes (NIC-2000) aprobadas por el MTI y similares.
Se trata de equipos y materiales livianos y la instalación es sencilla. Se usan en la estabilización de taludes de carreteras. Ya existió un equipo en Nicaragua en tiempos del departamento de carreteras.
Hay que insistir en la capacitación del personal que estaría a cargo de los proyectos de agua de cualquier magnitud para la investigación de los acuíferos y otras fuentes para alcanzar el éxito. Empíricamente se puede fracasar, a menos que se poseyera la varita mágica con que Moisés tocó la roca para dar de beber a los israelitas en el desierto, según el Éxodo.
Las vivencias de interés social deberían garantizar el suministro de agua, pues sin ella no es habitable. Conjuntamente van las aguas servidas y la energía como aspectos indispensables para que el nuevo gobierno pueda cumplir su misión.