Los muros del paso a desnivel de la colonia Centroamérica aparentemente no están suficientemente reforzados, su talón de Aquiles es una zapata mal diseñada y sólo un buen trabajo en la colocación de los tensores podría salvar una obra cuyo costo se aproxima a los 80 millones de córdobas.
Al menos eso es lo que se desprende de un análisis no oficial realizado por ingenieros que prefirieron el anonimato, pero que supuestamente se basaron en las medidas reales de los muros del paso a desnivel.
El informe está escrito en un lenguaje totalmente técnico, por lo que Walter Gómez, un ingeniero independiente, accedió a su interpretación.
Gómez aclaró que desconoce los planos originales del paso a desnivel, pero expresó que si la obra tiene las medidas que se señalan en el análisis no oficial, entonces se trataría de un diseño no compatible con la magnitud de la construcción, debido a sus “pequeñas” dimensiones.
Según el informe, los muros son muy angostos en comparación con la obra. Aparentemente tienen 40 centímetros de espesor, cuando el mínimo debería ser 50 centímetros, basados en el Manual de Ingeniería de Merrit, considerado la Biblia de la industria de la construcción.
A juicio del experto, “si se diseñó así como está, en voladizo (con un solo soporte), con el refuerzo que tiene y el espesor que tiene, es un muro totalmente insuficiente”.
El informe indica que en este caso, los muros deben tener un espesor de aproximadamente 55 centímetros.
Por otra parte, presentan supuestas deficiencias en los refuerzos. Mientras los datos señalados indican que los muros fueron reforzados con varillas número seis (de tres cuartos de pulgadas de grosor) cada 0.14 metros, la sugerencia es que éstos debieron ser reforzados con varillas número ocho (una pulgada de diámetro), de modo que las varillas utilizadas sirven para muros de 4.5 metros de altura y no para los ocho metros que tienen en el paso a desnivel.
PROBLEMAS EN LOS REFUERZOS
El mismo informe indica que otro error fue haber reforzado por igual las dos caras de los muros.
La falta está, explicó Gómez, en que los refuerzos no deben ser iguales en ambas caras, debido a que una, la que está frente al terreno, debe ser suficientemente flexible para no colapsar ante la “presión activa” de la tierra, y la otra debe evitar que el concreto se agriete. “Este refuerzo tiene que ser muy superior al de la otra cara”, comentó.
PROBLEMA EN LA ZAPATA
El informe también señala que la zapata es pequeña para la dimensión de los muros y además está mal diseñada.
Los errores señalados indican que la punta de la zapata, en la parte exterior, es insuficiente porque debe tener 60 a 65 centímetros de espesor, pero supuestamente tiene 30 centímetros.
Gómez explicó que si esto es así, se estaría hablando de una base que sirve para una casa de dos pisos, pero no para un muro de ocho metros de altura.
Además, se critica que la zapata está empotrada a una profundidad de 1.40 metros, cuando lo mínimo debería ser de 1.50 metros.
Asimismo, el informe señala que la zapata sólo está reforzada en una capa inferior, cuando el reforzamiento debe ser superior en lo que sería el talón de la estructura.
Al analizar el informe, el experto mostró que si el reforzamiento es similar a lo largo de la zapata, el talón de ésta podría no soportar la presión del muro, y se agrietaría, con lo que la obra quedaría muy débil.
Gómez comentó que, de ser así, la situación sería “preocupante”.
De cualquier manera, el experto dijo que “yo hasta la fecha no he visto la obra en el sitio, a veces el ingeniero hace ciertas consideraciones, pero en la realidad tiene otras cosas que le van a ayudar”.
LOS TENSORES SERÁN CLAVES
Sin embargo, Gómez dejó claro que con estos datos, su duda estaría en los tensores.
Según el especialista, éstos deben ser colocados a una profundidad suficientemente lejana de los muros como para que el anclaje resulte exitoso, “de lo contrario no estaríamos haciendo nada”.
Asimismo, señaló que éstos deben tener un soporte sólido en su extremo, similar a un dado de concreto, que ayude al bulbo a hacer una fuerza contraria a la del suelo sobre el muro.
Sobre la colocación de estos tensores, Gómez dijo que si se hace bien, no habrá “volcamiento” de los muros, pero aseguró que la pequeña desviación sufrida en mayo pasado no justifica su colocación si la obra fue bien diseñada, tal como lo dijo el alcalde Dionisio Marenco en su momento.
Asimismo, el especialista afirmó que si la conexión entre los muros y los puentes de la rotonda aérea tiene suficientes puntos de contacto, ésta será la zona más segura de la obra.
Además, señaló que si los datos extraoficiales son reales, la fragilidad se concentraría en las áreas más altas de los muros que estén distantes de la rotonda.