Bandas criminales lanzaron cocteles molotov sobre agencias bancarias y quemaron buses en el estado de Sao Paulo el martes, mientras que la policía militar entró a barriadas del sur de Río de Janeiro para evitar nuevos enfrentamientos entre grupos rivales.
En Sao Paulo, la Policía mató a cuatro hombres, quienes, según las autoridades, intentaban realizar ataques.
Con las nuevas víctimas, el total de muertos en Sao Paulo se elevó a seis, informó la Policía.
Las autoridades dijeron que los delincuentes han realizado un centenar de ataques sobre oficinas gubernamentales, comercios y oficinas bancarias en Sao Paulo, generalmente al amparo de la oscuridad, cuando esas dependencias están cerradas. También han sido quemados decenas de buses.
En otra forma de violencia, en Río de Janeiro, bandas de traficantes, según la Policía, se trabaron desde el domingo por la noche en batallas abiertas por el control de los centros de distribución de drogas desde las barriadas.
Informes periodísticos dijeron que al menos 12 personas murieron en los choques en tres distintas favelas del sur de la ciudad: Vidigal, Dona Marta y Juramento.
El número de víctimas en Río es considerado normal en una ciudad que figura entre las más peligrosas del mundo, con una tasa de homicidios de 50 por cada 100,000 personas, superior a la tasa de Nueva York de ocho homicidios por cada 100,000 personas.
La policía militar del estado, armada de ametralladoras livianas, tomó control de las colinas donde se ubican esas barriadas. En la mañana del martes registraban domicilios en lo alto en busca de posibles bandidos y detenían a sospechosos de pertenecer a las bandas en pugna.
A diferencia de Sao Paulo, la violencia en Río es casi diaria y generalmente está confinada a las barriadas pobres o favelas, pero no por ello deja de provocar muertes y agitación entre los moradores.
Expertos en violencia dijeron que los hechos ocurridos casi simultáneamente en Sao Paulo y Río parecen ser sólo una coincidencia porque hay escasos vínculos entre las bandas de las dos ciudades y porque sus líderes tienen distintos objetivos.
“En Sao Paulo están intentando crear el caos urbano para presionar al gobierno a mejorar las condiciones en prisión de los líderes del grupo. En Río están luchando entre ellos para mantener los mejores puntos de venta de drogas, dijo Joao Trajano Sento-Se, profesor especializado en temas de violencia”.