Miguel Moya, quien tiene 33 años de vivir en California, Estados Unidos, está preocupado por las elecciones generales de Nicaragua del próximo 5 de noviembre, pero lamenta "no poder hacer nada", porque de ninguna forma podrá votar.
"Tengo una propiedad en Managua (Colonia Tenderí) y si ganan los sandinistas, me la pueden quitar", dijo Moya mientras recorría con su familia los puestos de productos nicaragüenses que se exhibieron este fin de semana en la Feria Agostina Internacional en Los Ángeles.
Moya es uno de los nicaragüenses que viven en Estados Unidos y esperan la oportunidad de adquirir la cédula de identidad de Nicaragua y de ejercer el derecho a elegir cada cinco años al Presidente de este país, desde afuera. "Me encantaría votar", enfatiza y reitera el temor de que el Frente Sandinista (FSLN) vuelva al poder.
Julián Galeano ha residido por 20 años en California y mes a mes envía dinero a sus familiares en La Paz Centro, León, donde vive una hija suya a la que también le paga la universidad.
Galeano tampoco tiene cédula de identidad de Nicaragua y lamenta no poder votar desde el exterior, como ya lo hacen los mexicanos y hondureños que viven en Estados Unidos.
Las elecciones en Nicaragua le interesan mucho y espera que gane cualquiera de los candidatos, menos el del FSLN, Daniel Ortega. "Yo dudo que gane Ortega... Con tantas barbaridades que hicieron, desbarataron el país, no creo que la gente le dé el voto", opinó.
Christian Ortega tiene 26 años de vivir en California y ante la imposibilidad de obtener la cédula de su país natal y el derecho a votar en el exterior, ha tratado de ignorar lo que pasa en el ámbito político nicaragüense.
"Me gustaría participar en las elecciones, si pudiera votar a través del Consulado (de Nicaragua en Los Ángeles), pero me he olvidado de la política porque no se puede hacer nada desde aquí", afirma Ortega.
"Ahora lo que quiero es que quien gane (la Presidencia) lo haga de forma limpia, que no haya nada sucio en las elecciones", añadió.
Donald Blandino salió de Nicaragua huyendo del Servicio Militar Obligatorio, a los 17 años de edad. Después de 23 años de vivir en Estados Unidos, recuerda que antes de emigrar escuchó decir al entonces gobernante Daniel Ortega, que "todo el que se va de Nicaragua deja de ser nicaragüense".
Blandino cree, por eso, que la aprobación de cédulas de identidad y del voto en el exterior para los nicas emigrantes ha sido bloqueada por el partido sandinista, con su influencia en el Consejo Supremo Electoral (CSE) y en el parlamento.
"Muchos nicaragüenses en California dicen que les gustaría votar, quieren integrarse al proceso electoral y hasta podríamos llenar un avión e ir para el día de las elecciones, pero no tenemos cédulas... El Gobierno de Nicaragua debería interesarse más por nosotros", comentó.
La diputada liberal María Eugenia Sequeira, quien vino a la Feria Agostina de Los Ángeles, explicó que se reunió con el presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas, quien le dijo que hay ciudades donde no hay consulados nicaragüenses y que ese era uno de los impedimentos para cedular a los nicas en el exterior.
"Es falta de voluntad del Consejo Electoral", aseguró Sequeira, "porque donde no hay consulados se pueden contratar empresas para que entreguen las cédulas. Además, los nicaragüenses aquí han dicho que están dispuestos a pagar 25 dólares por cédula", indicó.