A dos años de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín los organizadores aseguran que los preparativos marchan sin sobresaltos, pero expresan inquietud por los problemas de tráfico y contaminación que agobian a la metrópolis china.
La corrupción, así como quejas sobre restricciones al trabajo de la prensa, también se encuentran sobre el tapete.
Una mancha en los preparativos es la investigación sobre posibles actos de corrupción cometidos por un vicealcalde de Pekín, que estaba a cargo de varias obras olímpicas con costos multimillonarios.
“La construcción de 12 sedes nuevas y la renovación de otras nuevas se completará a fines del 2007”, dijo el martes Wang Wei, vicepresidente ejecutivo del comité organizador de las justas.
Hein Verbruggen, director de la comisión coordinadora para los juegos del COI, le dio una calificación superlativa a los chinos: la planificación ha sido perfecta hasta ahora.
Pero Pekín encarará desafíos más difíciles en los próximos dos años, cuando los organizadores ponga en uso las instalaciones.
“Estoy muy confiado de la habilidad de China para organizar unos magníficos juegos”, declaró Verbruggen.
Los organizadores han apresurado las obras de construcción de la red de trenes subterráneos, así como la renovación del aeropuerto. Al mismo tiempo, han iniciado una campaña para que la población utilice el transporte público en vez de sus vehículos privados durante los juegos.
También se planea trazar rutas de tráfico de uso exclusivo para la familia olímpica y se estudia la posibilidad de declarar un feriado en la ciudad entre el 8 y 24 de agosto, las fechas pautadas para las competencias, según dijo Jiang Xiaoyu, uno de los vicepresidentes del comité organizador.
Pekín, una ciudad con 15 millones de habitantes, tiene una grave problema de contaminación ambiental, a menudo cubierta por una espesa bruma.
La ciudad ha prometido limpiar el aire aplicando las reglas que limitan las emisiones de los autos, forzando la mudanza de industrias contaminantes y reducir el consumo de carbón en favor de gas natural.
Gunilla Lindberg, secretaria general del Comité Olímpico Sueco y de la asociación de comités olímpicos nacionales, dijo el martes que el aire contaminado de Pekín sigue siendo un problema y que los deportistas han manifestado su inquietud al respecto.