Ninguna de las dos mujeres que reclaman al niño identificado solamente como Francisco Antonio, tendrán acceso a éste hasta tanto no concluya la investigación policial.
Esa fue la decisión del Ministerio de la Familia (Mifamilia), tras las críticas surgidas el pasado fin de semana, al permitir que el menor fuese conducido al estudio de un canal de televisión.
“Por el momento el Ministerio (de Familia) tiene la tutela del niño y está bajo la protección del Ministerio; lo está protegiendo de todo, de los medios, de que cualquier persona tenga acceso al niño”, explicó la jefa de Relaciones Públicas de Mifamilia, Dina Antón, quien explicó que por el momento únicamente tendrán acceso al menor las educadoras y las psicólogas que lo están cuidando en el centro “y nadie más va a tener acceso hasta que las investigaciones terminen”.
Antón confirmó que la Policía giró un oficio autorizado por un juez, para que el niño fuese remitido al Instituto de Medicina Legal, donde le practicarán los exámenes de sangre, físico y psicológico. Estas muestras también servirán para practicarle los exámenes de ADN, afirmó una fuente policial, que dijo desconocer a dónde serán remitidas.
El subdirector del Instituto de Medicina Legal, Julio Espinoza, confirmó que en casos como el del menor, le practican la prueba de serología tanto al padre, a la madre, como al niño, para determinar “la exclusión de paternidad”, que probablemente dará un 85 por ciento de positividad, por lo que consideró no es muy seguro como el de ADN, cuyo resultado es de un 99.9 por ciento de efectividad. El funcionario dijo que los resultados de ese tipo de análisis tardan unos tres días.
Examen a reclamantes
Ángela Potosme es una de las que reclaman a Francisco como su hijo “Panchito”, desaparecido desde hace cinco años en Costa Rica.
La otra es Manuela del Carmen García, oriunda de Diriamba, quien asegura que el menor que está en el centro de protección de Mifamilia es su vástago Eder Alberto García Núñez, desaparecido hace unos días.
Las dos mujeres son las únicas personas que hasta ahora han sido conducidas tanto a la unidad especial de la Policía de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) y a Medicina Legal, a practicarse los exámenes de sangre, afirmaron fuentes policiales.
ESPERAN A “PANCHITO”
Una humilde casa de concreto, ubicada a orillas de una quebrada en San Rafael Abajo de Desamparados, al sur de San José, es el hogar que espera a Francisco Sánchez Potosme, el hijo desaparecido de la nicaragüense Ángela Potosme, mejor conocido como “Panchito”.
Dentro de ella se encuentran algunas de sus pertenencias, como sus patines y parte de su ropa.
Marjorie Gómez Salazar, de 22 años, está confiada en que el niño que dice llamarse Francisco, es su hermano desaparecido el 21 de marzo del 2001 al salir de la escuela La Valencia, de San Rafael Abajo, a la edad de 6 años, porque se parece a su padre, el nicaragüense Francisco Sánchez, también padre del lanzador Franklin Sánchez.
“Se parece a su papá. Se parece a Franklin, su hermano y a su hermana Karina, que tiene diez años. Por eso creemos que puede ser él”, comenta.
Gómez Salazar dijo que la familia lo espera con los brazos abiertos. “Lo primero que vamos a hacer cuando venga, es un culto de acción de gracias en la iglesia que visitamos”, añadió.
“Estamos enojados por el trato que le han dado a mi mamá en Nicaragua, a pesar de que somos los mismos nicaragüenses. No entienden el dolor de una madre que sufre, pero confiamos en que el resultado de los exámenes de ADN salgan positivos. Si no salen positivos, vamos a aceptar el resultado y lo seguiremos esperando como lo hemos hecho los últimos años”, expresó Marjorie.
La polémica generada por el menor ha afectado a la familia, al punto que la madre de Ángela, Josefa Dolores Chamorro, ha sufrido ataques de epilepsia.