Una restricción total de la fosfina, el tóxico que se utiliza para curar frijoles y otros productos agrícolas, disminuiría los casos de intoxicación que en Nicaragua dejaron más de medio centenar de muertes en el 2005, de acuerdo con la posición de varios organismos nacionales.
Denis Meléndez, miembro del Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (Cisas), explicó que el tóxico es comercializado sin ninguna regulación, pese a las múltiples solicitudes de restricción por parte de ese organismo, lo que aumenta el número de casos por intoxicación.
“La fosfina no debe ser vendida en las pulperías, sin ninguna restricción porque provoca más daños que beneficios. Además hay otros químicos, menos tóxicos, que pueden ser sustituidos para la producción agrícola”, dijo Meléndez.
Los afectados por el Nemagón y la Comisión Nacional de Plaguicidas solicitaron hace más de un año la regulación de la fosfina, pero aún no hay ningún resultado. El Celphos 56 o Fosfina también es uno de los químicos más utilizados en los casos de suicidio.
Precisamente por eso, la Ministra de Salud, Margarita Gurdián, explicó que esa institución opta porque el químico se presente de una forma distinta a la pastilla.
“Como Ministerio de Salud hemos dicho que si es necesario para la producción (agrícola) que se use, pero en otra presentación para que no sea tan accesible a la población”, dijo.
El Minsa reportó en el 2005 58 muertes por intoxicaciones en el trabajo, por accidentes y suicidios con plaguicidas.