La calma de la noche en el Hotel Tropicoco de Santa María del Mar fue repentinamente interrumpida por la presencia de Yulieski Gourriel, el ídolo actual del beisbol cubano.
A su alrededor se armó una gran rueda en el lobby y Yulieski aceptó tomarse foto con cada persona que se lo solicitó. Por supuesto, los miembros del equipo nicaragüense, en su mayoría muy jóvenes, pero conocedores de la brillante carrera del cubano, estaban allí para conocer a uno de los jugadores más apetecidos por los scouts de las Grandes Ligas.
Recientemente, durante los XX Juegos Centroamericanos y del Caribe de Cartagena, Colombia, circuló el rumor de que Gourriel había dejado la delegación cubana, seducido por una oferta de 40 millones de dólares de parte de los Mets de Nueva York.
“Me dio risa cuando escuché que decían que me había escapado por 40 millones de dólares. A esa gente quiero decirle que nunca voy a desertar de Cuba”, señaló con firmeza Gourriel, quien amablemente le regaló un par de minutos a LA PRENSA.
“No lo tomé muy a pecho cuando me enteré de la noticia (de la supuesta fuga) porque es difícil que yo cometa esa locura. Tanto esfuerzo que han hecho mis padres, mi familia en general y la revolución por mí, como para que yo cometa esa fechoría”, agrega.
Para Gourriel, como en su momento lo dijeron superestrellas del calibre de Omar Linares, la admiración del pueblo cubano vale más que el dinero.
“Esa oferta que han hecho a través de los años nunca va a poner mi cabeza en otro sitio, siempre mi respuesta va a ser firme: nunca voy a defraudar a mi familia ni a la revolución”, concluyó Yulieski.