Una campaña publicitaria de Telefónica en São Paulo dejó a los consumidores intrigados con la oferta. La subsidiaria de Telefónica de España ofrece una serie de ventajas extras a los clientes del servicio de internet de banda ancha Speedy. Por US$17,60 adicionales, además de la tarifa del servicio de banda ancha, el usuario puede dejar de pagar la tarifa básica, tiene derecho a 350 minutos de llamadas a teléfonos fijos, tarifa cero durante los fines de semana y feriados, más descuento de 12 por ciento en las llamadas a celulares, 30 por ciento en las llamadas internacionales y 25 por ciento en las nacionales. Todo eso más el descuento en la tarifa de TV por satélite Sky. ¿Por qué tanta generosidad? La respuesta es simple: para no perder más clientes e ingresos.
La oferta conjunta de servicios es el camino que las compañías telefónicas tradicionales encontraron para revertir la pérdida de ingresos provocada por la oferta de las llamadas de larga distancia o la telefonía celular. Sin embargo, el principal villano es justamente uno de los servicios ofrecidos por las operadoras: la telefonía VoIP (voz sobre IP), con la calidad proporcionada por las conexiones de internet de banda ancha. En la práctica, las empresas de telecomunicaciones perdieron el charme generado por el auge de los últimos años.
“El sector ahora no tiene gracia”, dice André Rocha, analista de telecomunicaciones de Unibanco Corretora, en São Paulo. Para él, los papeles de las principales operadoras atraen más por el pago de dividendos que por la oportunidad de inversión y valorización. “Las acciones en Brasil están en caída y por debajo de los índices de otros sectores, como siderurgia y petróleo”, dice Roger Oey, superintendente de Banif Primus Investment, en São Paulo. “Cayeron tanto que ya comienzan a tornarse atractivas”.
Para Carlos Eduardo Rocha, director gerente responsable por la industria de telecomunicaciones en América Latina de la consultora Bearing Point, 2005 no fue uno de los mejores años para el sector. “Y 2006 será igual o peor”, dice. Para explicar el cuadro, él y otros analistas separan las empresas de telefonía fija y móvil que siguen con ritmos diferentes: la primera estancada y la segunda con márgenes apretados. “Las operadoras móviles constataron que conquistar participación de mercado es muy caro”, dice Rocha. “Los subsidios para la venta de aparatos canibaliza a las operadoras, y la fidelidad del usuario es muy débil”.
CELULARES EN APRIETOS
Un ejemplo de esto fue un sorprendente anuncio de Vivo, joint venture brasileño controlado por la española Telefónica Móviles y Portugal Telecom. Con 30 millones de afiliados, es la principal operadora de Sudamérica y también el mayor ejemplo de éxito del patrón estadounidense CDMA en el hemisferio sur. Sin embargo, a fines de junio, el holding Vivo Participações anunció que implantará una red GSM de tercera generación (WCDMA), que funcionará en paralelo a la red CDMA. Con esto, Vivo tiene una nueva arma para competir contra sus grandes rivales: TIM Brasil y Claro (de América Móvil), ambas con padrón GSM.
Otro factor que aprieta todavía más los márgenes de las operadoras móviles es que la mayoría de los clientes latinoamericanos opta por el servicio de prepago, menos rentable. Eso, sumado a la competencia que obliga a fuertes inversiones en marketing y subsidios, está derrumbando los márgenes. En el caso de Vivo, que facturó US$2,550 millones en el 2005, el margen sobre las ventas fue un escaso 2.5 por ciento. En contraste, la misma empresa obtuvo márgenes más elevados en estados menores, como Goiás (19.5 por ciento) y Espírito Santo (13.2 por ciento). ¿La razón? “El poder de regateo de los clientes corporativos es mucho mayor, la competencia en São Paulo imposibilita la recuperación”, dice Rocha, de Bearing Point.
En el caso de la telefonía fija, los crecimientos de dos dígitos terminaron. En Brasil, las operadoras no crecieron casi nada —como Telefónica, con 3 por ciento de alza en 2005— o perdieron dinero como Telemar, la mayor del país, con US$8,800 millones en ingresos y una caída de 0.1 por ciento. “Hubo una evolución positiva de los ingresos por los reajustes (obligatorios por los contratos de privatización de 1998), pero también una reducción grande de volumen en el tráfico de voz”, dice Kelly Trentin, analista de inversiones de SLW Corredora de Valores, en São Paulo. “En contrapartida, el crecimiento de ingresos de la banda ancha fue significativo”.
Una excepción en el estancamiento de los ingresos es el grupo Carso, del mexicano Carlos Slim, que controla América Móvil (Nº 7) y Telmex (Nº 10). La primera está en franco ascenso, con operaciones en prácticamente toda América Latina y una facturación de US$17,100 millones, un 41.7 por ciento más que el año anterior. Telmex, a su vez, facturó US$15,300 millones en el 2005, con un crecimiento de 23.1 por ciento. La permanencia del dominio de Telmex podrá ser poco afectada por los cambios en la legislación prevista para 2007 que tenderán a un uso más intenso de la tecnología para promover la competencia.
REDIRECCIONANDO LAS LLAMADAS
Las empresas de celulares han optado por cambiar el foco y transformar a los clientes de prepago en consumidores más rentables. “Este año la base de clientes está creciendo a tasas menores que el año pasado”, dice Trentin, de SLW. En 2004, el número de teléfonos celulares en Brasil creció un 42 por ciento. En 2005, esa cifra cayó a 31 por ciento. “Y la tasa anualizada en mayo del 2006 está en 25.3 por ciento”, dice Trentin. Para ella, la caída tendrá un efecto positivo a largo plazo, porque obligará a las operadoras a interrumpir las promociones que reducen los márgenes de ganancia. “Eso no ocurrirá en 2006, pero será evaluado en 2007”.
La alternativa para las operadoras fijas y móviles, en tanto, es juntar fuerzas. “Unir varios productos que en el pasado eran servicios distintos”, dice Rocha, da Bearing Point. El grupo Telmex intenta hacer eso con sus controladas en Brasil, las operadoras Embratel, Claro y NET (TV por cable en sociedad con Organizações Globo), y se presenta como candidata a ser una cuádruple play, o sea, una operadora de cuatro servicios: telefonía fija, móvil, datos y TV pagada. “El mercado brasileño aún es muy incipiente en ese punto”, dice Trentin, de SLW.